Anarsia (Anarsia lineatella) es una de las plagas más relevantes en el cultivo del almendro, especialmente en plantaciones intensivas y en variedades de brotación temprana, donde su incidencia ha aumentado en los últimos años. Su desarrollo, según nos explican desde la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF) se ve favorecido por las condiciones ambientales de las zonas mediterráneas. Se trata de un lepidóptero cuya fase más dañina es la larvaria. Las larvas, de hasta 15 mm de longitud, presentan cabeza negra y cuerpo anillado de tonalidades blancas y pardas. A finales de primavera emergen los primeros adultos, iniciando la primera generación. Las larvas de esta generación atacan los brotes tiernos tras la brotación. Posteriormente, se desarrollan nuevas generaciones en verano (junio y agosto), cuyos daños afectan tanto a brotes como a frutos en desarrollo. Las hembras realizan la puesta sobre hojas, brotes o frutos.
Los daños directos se deben principalmente a la penetración de las larvas en los brotes tiernos, provocando su marchitez y muerte, lo que afecta especialmente a la formación de árboles jóvenes. En generaciones estivales, las larvas pueden penetrar en el fruto, ocasionando su caída. Además, pueden aparecer daños indirectos como pérdida de calidad de la cosecha, debilitamiento del árbol y mayor susceptibilidad a patógenos.
Desde el enfoque de la Gestión Integrada de Plagas, el control de Anarsia lineatella en almendro debe basarse en la integración de medidas preventivas, culturales, biológicas y químicas, priorizando aquellas de menor impacto. En primer lugar, las medidas preventivas y culturales son fundamentales. Se recomienda eliminar y destruir los restos de poda y los brotes afectados, que actúan como reservorio de la plaga. Asimismo, es importante mantener una adecuada aireación del cultivo mediante la poda y evitar el exceso de fertilización nitrogenada, ya que favorece el desarrollo de brotes tiernos susceptibles al ataque. La retirada de frutos dañados o caídos contribuye también a reducir la fuente de infestación.
El seguimiento y monitoreo constituyen un pilar clave en la toma de decisiones. Para ello, se emplean trampas tipo Delta con feromonas sexuales, que permiten detectar el inicio de los vuelos de adultos y determinar el momento óptimo de intervención.
En cuanto al control biológico, se recomienda el uso de Bacillus thuringiensis, aplicado en los momentos de máxima susceptibilidad de las larvas. Asimismo, la técnica de confusión sexual mediante feromonas contribuye a reducir los niveles de reproducción de la plaga. Estas estrategias favorecen la conservación de enemigos naturales y reducen el impacto ambiental.
El control químico debe considerarse como última herramienta dentro de la estrategia GIP. Su aplicación debe basarse en el seguimiento previo y en la superación de umbrales, realizando los tratamientos en los momentos más sensibles del ciclo, como el estado de caída de pétalos–fruto cuajado. Es imprescindible utilizar siempre productos registrados y uso autorizados en el Registro de Productos Fitosanitarios del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación para el cultivo, así como alternar materias activas para evitar resistencias y garantizar la compatibilidad con la fauna auxiliar.
En conjunto, el manejo de Anarsia lineatella en almendro requiere un enfoque integrado, basado en la prevención, el monitoreo y la aplicación racional de las distintas estrategias de control, con el objetivo de mantener la plaga por debajo de niveles de daño económico y preservar el equilibrio del agroecosistema.























