Ingenieros de Montes recuerdan que el monte “no arde solo” y apuestan por devolverle su rentabilidad

incendio de quesada, huesa, larva. fuegoReproducimos esta nota de prensa del Colegio de Ingenieros de Montes, totalmente acorde con nuestro Plan para recuperar el monte y la figura del silvicultor, que ASAJA-Jaén ha presentado en diferentes organismos y seguirá presentando a lo largo de estos días:

Recuperar la rentabilidad del monte, mediante el fomento de la biomasa, los incentivos fiscales e intensificar las tareas de investigación de las causas de los incendios para lograr detener a los pirómanos, son algunas de las recetas de los ingenieros de montes para evitar el fuego, que recuerdan que los bosques “no arden solos”.

Así, el decano del Colegio de Ingenieros de Montes, Carlos del Álamo, recuerda que los montes que son rentables y que tienen un valor para sus propietarios no se queman y ha puesto de ejemplo algunos bosques de Soria, Segovia, Burgos o Teruel que no han sufrido un incendio “nunca”.

“La principal prevención es hacer el monte rentable, que esté vivo y que haya quien viva del monte y tenga interés económico en el monte. El riesgo no está en el monte, sino en las personas. La principal prevención es la del ser humano”, ha apostillado.

En concreto, explica que este verano las condiciones de propagación fueron “más favorables” para que los incendios alcanzasen más intensidad, por las altas temperaturas, la baja humedad y el viento, pero insiste en que el 5 por ciento de los incendios se produce por causas naturales, frente al 95 por ciento provocado por la mano del hombre, bien por negligencia o de forma intencionada.

Además, Del Álamo destaca el aumento de la superficie quemada en lo que va de 2015 debido a los grandes fuegos de Cinco Villas (Zaragoza), Quesada (Jaén) y el de la Sierra de Gata (Cáceres). Asimismo, ha advertido de que también ha crecido la superficie arbolada arrasada, lo que ha achacado a la situación del combustible y al mayor estrés hídrico.

Otro de los factores en que hace hincapié es la interfaz urbano-forestal, por la que los incendios ya no solo afectan al bosque, sino a casas o urbanizaciones donde vive gente, por lo que las tareas de extinción deben comenzar por salvar a la población, incluso evacuarla, lo que podría retrasar las tareas propias de la extinción, según Del Álamo.

Del mismo modo, cree que hay un “pistoletazo de salida” para los incendios provocados, ya que los pirómanos que tienen esa intención se fijan en el éxito de otros fuegos y ven que pueden conseguir su objetivo con facilidad. “Ese pistoletazo lo dan las condiciones del montes junto con la intencionalidad porque los árboles necesitan una llama. Es el gran problema de los incendios en España, que desgraciadamente vemos intencionalidad”, ha lamentado.

Por ello, aunque ha destacado los esfuerzos y éxitos en materia de investigación realizado por la Fiscalía de Medio Ambiente, considera que una de las asignaturas pendientes es el capítulo de la “difícil” determinación de causas y autores porque el fuego se produce “con mucha impunidad y anonimato” por que el monte no está lo suficientemente vigilado, transitado y controlado.

Pese a que Del Álamo valora que las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado tienen “un buen sistema de investigación”, ha comentado que es más fácil investigar cuando al actividad incendiaria es endémica en una zona.

El decano ha destacado que “en general” tanto la prevención como la extinción ha mejorado en todas las comunidades autónomas y ha puesto de ejemplo a Galicia, que en 1990 puso en marcha un exhaustivo servicio de extinción con el que se dotó de sistemas avanzados.

“Galicia fue pionera en España con un servicio profesional, estable, comarcalizado en distritos forestales y que se dotó de unos medios extraordinarios”, ha elogiado Del Álamo, que ha agregado que, este sistema dio como resultado el aumento en 400.000 hectáreas de superficie forestal entre 1990 y 1997.

Entre las causas de este avance, ha apuntado que se consiguió que el bosque no ardiera y que la población se animara a repoblar más debido a los resultados eficaces en la lucha contra el fuego y a la puesta en marcha de una serie de incentivos.

En todo caso, para el decano la “asignatura pendiente” contra el fuego es volver hacer el monte “económicamente atractivo” para que sus propietarios –el 70% de los montes españoles son privados– vuelvan a invertir.

Asimismo, ha propuesto que se establezcan más incentivos fiscales, por que los montes generan beneficios a la sociedad: fijan carbono, mejorar y regulan el ciclo del agua, protegen el suelo y la biodiversidad, entre otros efectos.

Al mismo tiempo, ha insistido en que España debería aprovechar su biomasa forestal, la que estos días está ardiendo “indiscriminadamente en el monte” y que es “clave”. En este sentido, ha defendido que la energía procedente de la biomasa no emite emisiones y es estable, ya que se puede regular todo el año y que se puede “generalizar” tanto la térmica como sobre todo la eléctrica.

“Sería clave volver a potenciar la biomasa que con la reforma eléctrica del Gobierno se ha paralizado, al retirarse los incentivos. La biomasa crea empleo rural y al generar beneficios, la población cuidaría más el monte, porque lo que tiene valor, se cuida”, ha agregado.

En materia de prevención, ha subrayado la necesidad de tener controlado el monte y el combustible en su conjunto, lo que “no significa tener el monte como un jardín”, sino en estar atentos, realizar controles y mantener una “relación cotidiana” con el monte. Estas medidas disuaden a los incendiarios de empezar un incendio porque la presencia humana es disuasoria.

Finalmente, para prevenir incendios o evitarlos, por ejemplo por chispas en una cosechadora, ha recordado que desde el colegio profesional la propuesta a los agricultores es que lleven un tanque de agua cuando vayan a realizar acciones en el monte, para apagar un fuego casi en su inicio y desde la propia máquina.

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