A finales de febrero de 2026, la situación de los cereales de invierno en Andalucía viene marcada por las lluvias continuadas registradas durante el invierno. Estas precipitaciones, según nos explican desde la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF), han resultado muy positivas para la recarga hídrica del suelo y para asegurar una buena nascencia; sin embargo, en numerosas zonas están generando dificultades de acceso a las parcelas, encharcamientos puntuales y retrasos tanto en las siembras tardías como en la aplicación del abonado de cobertera. Esta situación está provocando una notable heterogeneidad entre parcelas y comarcas cerealistas.
En la actualidad, los cultivos presentan estados fenológicos variables. Las parcelas sembradas en fecha óptima se sitúan mayoritariamente entre nascencia y ahijado (BBCH 10–25), mostrando una buena implantación y un potencial productivo favorable si las condiciones de campo se normalizan. En las zonas más adelantadas, especialmente en Sevilla y Córdoba, algunas parcelas tempranas han iniciado ya el encañado, mientras que las más tardías permanecen en fase de ahijado. Esta variabilidad fenológica exige un manejo individualizado, parcela a parcela, con el fin de garantizar un desarrollo equilibrado del cultivo.
El abonado de segunda cobertera se está realizando de forma progresiva, priorizando aquellas parcelas con mejores condiciones de acceso. En muchos casos, los agricultores están esperando a que el terreno alcance un tempero adecuado para evitar problemas de compactación y pérdidas de nitrógeno por lixiviación. La elevada humedad acumulada puede afectar tanto a la eficiencia del abonado como a la correcta aplicación de los tratamientos fitosanitarios.
En paralelo, se están llevando a cabo el control con herbicidas adaptados a la problemática específica de cada parcela. Para el control de malas hierbas de hoja ancha se emplean productos específicos, tanto de contacto como sistémicos, que permiten frenar su desarrollo sin perjudicar al cereal. En el caso de las malas hierbas de hoja estrecha, se utilizan herbicidas selectivos que protegen el cultivo y favorecen un crecimiento homogéneo. Este año se observa una elevada nascencia de malas hierbas en parcelas con mayor humedad, lo que incrementa la presión y obliga a extremar el seguimiento.
Desde el punto de vista fitosanitario, la persistencia de la humedad está favoreciendo el desarrollo de enfermedades foliares. En las parcelas más adelantadas ya son visibles los primeros síntomas, destacando la presencia de septoria en Sevilla, situación que también se repite en Córdoba, donde en algunas parcelas la incidencia alcanza hasta el 30 %, especialmente en cultivos con alta densidad vegetativa y en fases avanzadas de encañado. Asimismo, las actuales condiciones ambientales resultan favorables para la aparición de helmintosporium, oídio y royas, por lo que se recomienda mantener una vigilancia estrecha y realizar tratamientos únicamente cuando se superen los umbrales establecidos, siguiendo criterios de Gestión Integrada y los avisos oficiales de la Junta de Andalucía. Hasta el momento, no se han detectado incidencias relevantes de plagas.
En conjunto, la campaña presenta retos importantes derivados de la heterogeneidad fenológica y de la elevada humedad, pero mantiene un buen potencial productivo gracias a la reserva hídrica acumulada y al manejo técnico adecuado de la nutrición y la sanidad vegetal. Será fundamental evitar la entrada en parcelas con exceso de humedad para prevenir compactaciones, ajustar el abonado nitrogenado al estado real del cultivo y continuar aplicando las recomendaciones técnicas oficiales, con el fin de preservar el rendimiento y la viabilidad económica de la campaña.























