Dieta mediterránea contra la soledad

Hoy sabemos que la soledad no es solo una sensación, sino un factor de riesgo para la salud comparable al tabaquismo o la obesidad. Y comer sin compañía se ha identificado como una de sus formas más comunes. Así, según The Conversation, un estudio longitudinal realizado en Japón mostró que las personas mayores que comían solas tenían una probabilidad significativamente mayor de desarrollar síntomas depresivos, especialmente quienes vivían con otros pero no compartían mesa. En este sentido, otra investigación en adultos de Corea del Sur, publicada en 2020, también ha vinculado la commensality (el hábito de comer en compañía) a una menor depresión e ideación suicida. Además, programas de comidas comunitarias para mayores en ese país han demostrado mejorar las conexiones sociales y el bienestar.

En definitiva, comer solo es más que un hábito: es un claro factor de riesgo que agrava la soledad y afecta directamente al bienestar mental.

 

La dieta mediterránea fomenta vínculos sociales

En este contexto surge una pregunta interesante: ¿puede la forma en que comemos protegernos frente a la soledad? La dieta mediterránea es conocida mundialmente por sus beneficios para la salud física –prevención cardiovascular, control de peso, menor riesgo de diabetes…–, pero cada vez hay más pruebas de que también impacta positivamente en la salud mental.

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