El reciente reconocimiento de la cocina italiana como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO ha sido recibido de forma muy positiva por el sector agrario italiano y, en particular, por el ámbito oleícola. Desde CIA–Agricoltori Italiani Puglia, se subraya que este hito internacional no solo reconoce una tradición culinaria, sino también el trabajo de miles de agricultores que sostienen la base productiva de dicha excelencia, tal y como recoge la OleoRevista. Para la organización, el aceite de oliva virgen extra constituye el elemento estructural e identitario de la cocina italiana, un producto sin el cual no puede entenderse su prestigio gastronómico ni su proyección global.
El aceite de oliva, esencia de la cocina italiana
«Un chorrito de aceite de oliva en un plato es la esencia misma de la cocina italiana», ha señalado Gennaro Sicolo, presidente de Italia Olivicola y de CIA–Agricoltori Italiani Puglia, quien ha recordado que la organización ha apoyado activamente la candidatura de la cocina italiana ante la UNESCO, junto con el Gobierno italiano y el Ministerio de Agricultura, Soberanía Alimentaria y Bosques. Sicolo destaca que no existe cocina italiana sin aceite de oliva virgen extra, un producto que conecta tradición, salud, territorio y cultura gastronómica. “Celebrar este reconocimiento significa también defender las zonas olivareras del país y el trabajo de quienes las mantienen vivas”, ha afirmado.
Tradición culinaria y agricultura local
Desde CIA Puglia se pone el acento en que la fortaleza de la cocina italiana radica en su vinculación con la producción agrícola local y la estacionalidad, donde el aceite de oliva actúa como denominador común. Platos icónicos de la gastronomía italiana deben gran parte de su identidad sensorial a variedades concretas de aceite: las orecchiette con grelos, inseparables del aceite Coratina;la pasta alla Norma, ligada al uso de berenjenas fritas en aceite Nocellara, o la ribollita toscana, reconocida por la aportación de los aceites Frantoio y Moraiolo. Ejemplos que, según Sicolo, demuestran que la excelencia culinaria italiana es inseparable de la calidad de sus producciones agrarias.
Un reconocimiento que coincide con la campaña oleícola
“El reconocimiento llega en un día de júbilo que coincide con la campaña del aceite de oliva y la recogida de la aceituna, un momento históricamente festivo para los olivareros”, ha subrayado Sicolo. En su experiencia internacional, el presidente de Italia Olivicola destaca el valor simbólico del aceite de oliva como elemento de unión: “Un poco de pan con aceite es, en cualquier lugar del mundo, un gesto de convivencia y comunión”. Para el sector, este reconocimiento refuerza la idea de la cocina italiana como una forma de experimentar el gusto basada en el placer, la convivencia y el bienestar, valores estrechamente asociados al consumo de aceite de oliva virgen extra.
Defender el valor cultural del aceite de oliva
Desde CIA Puglia se insiste en que el popular gesto de añadir aceite de oliva en crudo no debe trivializarse. Por el contrario, el reconocimiento de la UNESCO debe convertirlo en un acto cultural consciente, que ponga en valor tanto el producto como a quienes lo producen. Este es el mensaje que lanza Italia Olivicola, que representa a más de 250.000 olivareros italianos, y que ve en la decisión de la UNESCO una oportunidad para reforzar el reconocimiento social, cultural y económico del sector oleícola.
Un impulso para el sector oleícola italiano
El reconocimiento internacional de la cocina italiana supone, según CIA Puglia, un respaldo estratégico para el aceite de oliva virgen extra italiano, fortaleciendo su posicionamiento en los mercados, su vínculo con el territorio y su papel como embajador de la dieta mediterránea. En este contexto, los olivareros reivindican su contribución esencial a un patrimonio que hoy la UNESCO reconoce como universal y que, sin la agricultura y el aceite de oliva, no podría existir.






















