Un estudio científico publicado en la revista Plant Communications y que recoge Olimerca ha identificado nuevas enzimas implicadas en la biosíntesis de la oleuropeína en el olivo (Olea europaea), un compuesto fenólico fundamental para el sabor, la calidad y las propiedades saludables del aceite de oliva. Basada en análisis transcriptómicos comparativos y estudios de coexpresión genética, la investigación ha permitido avanzar en la comprensión del complejo proceso metabólico que conduce a la formación de este compuesto natural presente en el fruto del olivo: la aceituna. La oleuropeína pertenece a la familia de los secoiridoides fenólicos, metabolitos especializados característicos del olivo que influyen directamente en el sabor amargo, la estabilidad y el perfil antioxidante del aceite de oliva. Hasta ahora, el conocimiento sobre cómo se produce este compuesto en la planta era incompleto. Sin embargo, el nuevo estudio identifica enzimas clave responsables de diferentes etapas del proceso biosintético, lo que permite reconstruir con mayor precisión la ruta metabólica que conduce a la formación de la oleuropeína en el fruto.
Análisis genético de distintas variedades
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron el transcriptoma del fruto del olivo durante diferentes fases de desarrollo y maduración, comparando además doferentes variedades comerciales –Dolce d’Andria, Tendellone, Arbequina, Leccino, Coratina y Moraiolo– con distintos niveles de oleuropeína. Este enfoque permitió detectar genes que se expresan de forma coordinada durante la producción del compuesto, lo que facilitó la identificación de candidatos a enzimas responsables de pasos concretos de la biosíntesis. Los resultados aportan nuevas evidencias sobre cómo el metabolismo del olivo regula la producción de metabolitos secundarios que influyen en la calidad del fruto y del aceite obtenido.
El descubrimiento, en el que han participado investigadores de Italia, Alemania, China y México, tiene implicaciones relevantes para el sector olivarero. Y es que, comprender la base genética de la biosíntesis de la oleuropeína abre la puerta a estrategias de mejora genética dirigidas a optimizar el contenido de compuestos fenólicos en el olivo.
Estos compuestos no solo determinan características sensoriales del aceite de oliva, como el amargor o la intensidad aromática, sino que también están asociados a propiedades antioxidantes y beneficios potenciales para la salud. Además, los resultados podrían facilitar el desarrollo de programas de selección varietal orientados a mejorar la calidad del aceite o a adaptar el perfil sensorial del producto a diferentes mercados.
Un avance en la biología del olivo
El estudio supone un paso importante en el conocimiento molecular del olivo, uno de los cultivos agrícolas más emblemáticos de la región mediterránea. Al identificar los genes y enzimas implicados en la producción de la oleuropeína, la investigación contribuye a profundizar en la biología de esta especie y en los factores que determinan la calidad del aceite de oliva.
En conjunto, los resultados refuerzan la importancia de las herramientas genómicas y transcriptómicas para comprender los procesos metabólicos de los cultivos y apoyar la innovación en sectores agrícolas estratégicos como el olivar.























