Nuevas claves de 7.000 años de historia agrícola
El olivo fue el primer árbol frutal domesticado por el ser humano, varios milenios antes que el almendro y el pistacho. Así lo confirma, según indica el consultor estratégico Juan Vilar en su último estudio, la evidencia arqueológica más antigua disponible, que sitúa su cultivo intencional hace aproximadamente 7.000 años en el valle del Jordán, en Oriente Medio, marcando un punto de inflexión en la historia agrícola de la humanidad Los restos de carbones de madera de olivo hallados en el yacimiento calcolítico de Tel Zaf, en una zona donde esta especie no crecía de forma natural, demuestran que los árboles fueron plantados deliberadamente por comunidades humanas. Se trata de la prueba más antigua conocida de la domesticación de un árbol frutal y refleja una sociedad capaz de planificar a largo plazo, invertir en cultivos leñosos, generar excedentes y articular redes de intercambio en torno a productos de alto valor como el aceite de oliva.
Efectos de un otoño suave en los cultivos
En Andalucía, noviembre de 2025 está siendo claramente más cálido y algo más lluvioso de lo normal, tal y como nos recuerdan desde la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF). La temperatura media regional se sitúa en torno a 14,6°C, frente a unos 12,4°C históricos, es decir, unos 2,2°C por encima de la media. Tanto las mínimas (unos +2,1°C) como las máximas (unos +2,2°C) se mantienen por encima de los valores habituales, lo que indica un mes térmicamente muy suave. La precipitación media de noviembre en Andalucía alcanza unos 70 mm, frente a unos 61 mm históricos, lo que supone aproximadamente un 16 % más de lluvia. Sin embargo, la distribución espacial es desigual: noviembre está siendo más húmedo de lo normal en el valle del Guadalquivir y franja atlántica (Córdoba, Sevilla, Huelva, en menor medida Cádiz y Jaén), mientras que en la vertiente mediterránea y zonas orientales (Almería, Málaga y, prácticamente, Granada) las precipitaciones del mes se sitúan en torno o por debajo de sus medias.
Mantenimiento postcosecha del almendro
Una vez finalizada la recolección de la almendra y antes de iniciar las labores de poda, es recomendable, según nos recuerdan desde la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF), llevar a cabo una serie de tareas de mantenimiento orientadas a favorecer la recuperación del árbol y su correcta preparación para el reposo invernal. Entre ellas destacan la fertilización otoñal y el riego postcosecha (en caso de disponer de sistema de riego).
Prevención de la avispilla del almendro la próxima campaña
Estamos en un momento crucial, tal y como nos explican desde la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF) para prevenir la presencia de la avispilla del almendro la próxima campaña. Este insecto (Eurytoma amygdali) representa una amenaza creciente para el cultivo, especialmente en plantaciones jóvenes o de cáscara blanda, donde puede llegar a causar hasta un 90 % de pérdidas en variedades susceptibles. Su larva permanece en las almendras durante el invierno y emerge en primavera, perforando la cáscara y reiniciando el ciclo. Tras la cosecha, las almendras dañadas habitualmente permanecen en el árbol, lo que facilita la reinfestación. Por ello, es crucial recolectarlas y quemarlas in situ. Algunas de ellas se pueden colocar en evolucionarios, que permiten anticipar el momento óptimo de emergencia de la plaga y aplicar tratamientos en el momento más adecuado. Esta estrategia preventiva es clave para proteger la producción de la próxima campaña.
Información fitosanitaria y métodos de control de las principales plagas y enfermedades del almendro
El desarrollo fenológico del almendro puede variar en función de la variedad cultivada, las condiciones meteorológicas y la localización geográfica. Actualmente, según explican desde la Red de Información y Alerta Fitosanitaria de Andalucía (RAIF), el cultivo se encuentra en el estado fenológico J, etapa en la que el fruto está en pleno desarrollo y se aproxima a su madurez. Durante esta fase, el almendro completa el crecimiento del fruto y da inicio al proceso de lignificación de la cáscara externa. Este momento es especialmente relevante para la gestión del cultivo, ya que resulta esencial ajustar adecuadamente el riego, la fertilización y las estrategias de control fitosanitario para garantizar una cosecha de calidad, tanto en cantidad como en sanidad del fruto. En lo que respecta al estado fitosanitario, se ha observado incidencia de pulgón verde (Myzus persicae), particularmente en los brotes tiernos. Para su control, la Gestión Integrada de Plagas recomienda aplicar abonados equilibrados, evitando excesos de nitrógeno que favorecen el crecimiento vegetativo y, con ello, la proliferación del pulgón. Asimismo, se aconseja realizar una poda en verde para eliminar los chupones, que suelen ser el principal refugio de estas colonias























