Estrategias de manejo integrado en el olivar superintensivo andaluz

El olivar superintensivo en Andalucía presenta una problemática fitosanitaria específica derivada de su propio modelo productivo, caracterizado por altas densidades de plantación, monocultivo varietal, riego y fertilización intensivos, elevada mecanización y poda frecuente, así como una simplificación del agroecosistema con escasa cubierta vegetal. Este sistema genera microclimas más húmedos dentro del seto vegetal, un crecimiento vegetativo continuo y una menor biodiversidad funcional, lo que favorece la aparición y aumento de la virulencia de plagas consideradas tradicionalmente secundarias en el olivar convencional. La limitada diversidad genética, basada en un reducido número de cultivares de bajo vigor (principalmente Arbequina, Arbosana y Koroneiki), incrementa la vulnerabilidad sistémica frente a enfermedades emergentes y a la adaptación de organismos nocivos.

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Impacto de la lluvia intensa y persistente en el olivar y estrategias de manejo

Aunque el olivo es un cultivo típico del clima mediterráneo, caracterizado por un bajo régimen de precipitaciones y una distribución irregular tanto en el tiempo como en su intensidad, la escasez de agua constituye habitualmente el principal factor limitante de la productividad del olivar andaluz. Sin embargo, de forma paradójica, en determinadas campañas se producen episodios de lluvias prolongadas y de elevada intensidad, que pueden ocasionar problemas de cierta relevancia en las explotaciones olivareras, tal y como nos recuerdan desde la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF). Los principales problemas asociados a estos eventos anómalos de precipitación son: asfixia radicular, daños físicos en la arboleda, erosión del  suelo, dificultad en la realización de las labores culturales e incremento de la incidencia de enfermedades

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Labores y prácticas culturales durante el invierno en los cereales

En los cereales, los meses de invierno en Andalucía coinciden con el inicio del ahijado, la estabilización de la nascencia y el desarrollo de un sistema radicular suficientemente fuerte para preparar la planta de cara a la primavera. Durante esta época se decide buena parte del rendimiento final, por lo que el manejo debe ser cuidadoso pero adaptado a las condiciones climáticas mediterráneas (lluvias irregulares, episodios de frío intermitentes y suelos secos en profundidad). El invierno es la fase crítica para controlar las malas hierbas porque el cereal aún no ha cerrado el dosel y la competencia afecta directamente al número de macollos por planta. Antes de aplicar cualquier control, es imprescindible identificar especies presentes (avena loca, vallico, bromo, amapola, jaramago, ortiga muerta, verónica…), estimar densidades por m², evaluar el estado fenológico del cereal (2–3 hojas, inicio de ahijado), y comprobar la humedad del suelo y el pronóstico de lluvias. De cara a prever un control químico contra las malas hierbas, la mayoría de los tratamientos se realizarán en: postemergencia temprana: cereal en 2–3 hojas, malas hierbas en cotiledones o 1–2 hojas; o postemergencia avanzada: hasta ahijado, evitando periodos de heladas severas. En cualquier caso, se deberá evitar realizar tratamientos con temperaturas inferiores a 5 °C, no aplicar sobre cultivos estresados (encharcamiento, heladas recientes, o con falta de nitrógeno), así como, ajustar el volumen de caldo según densidad de plantas.

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Influencia del manejo de las cubiertas vegetales sobre las plagas y enfermedades

El manejo de cubiertas vegetales en cultivos leñosos influye directamente en el control biológico de plagas y enfermedades, al modificar el microclima, la biodiversidad funcional y las dinámicas poblacionales de insectos y patógenos. Las cubiertas vegetales actúan como infraestructura ecológica, ofreciendo refugio, alimento y hábitat alternativo para enemigos naturales de las plagas. Aumentan la biodiversidad funcional favoreciendo la presencia de depredadores (coccinélidos, crisópidos, sírfidos) y parasitoides (Trichogramma spp., Aphidius spp., …) que regulan poblaciones de pulgones, trips o ácaros. Interrumpen el ciclo de las plagas al proporcionar plantas hospedantes alternativas. Modifican el microclima del suelo reduciendo las oscilaciones térmicas y la humedad relativa y dificultando el desarrollo de ciertas plagas del suelo como larvas de dípteros o coleópterosFavorecen la fauna auxiliar del suelo, como lombrices, carábidos y estafilínidos; mejorando, además, la descomposición orgánica y limitando la presencia de patógenos radiculares.

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Próxima publicación de la orden de ayudas para algodoncillo, el mildiu y la lengua azul

Tras varias reuniones en las que ha participado ASAJA-Jaén activamente en la búsqueda de soluciones, desde la Consejería de Agricultura se ha anunciado que entre el próximo miércoles o jueves de esta semana está prevista la publicación en el BOJA de la Orden por la que se aprueban con carácter excepcional, ayudas directas destinadas a indemnizar a las personas titulares de explotaciones de viñedo, olivar, ovino y caprino especialmente afectadas por determinadas plagas y enfermedades acontecidas durante el año 2025 en la Comunidad Autónoma de Andalucía. La misma tiene por objeto aprobar, con carácter excepcional, el régimen de ayudas directas destinadas a indemnizar a las personas titulares de explotaciones de viñedo, olivar, ovino y caprino especialmente afectadas por determinadas plagas y enfermedades acontecidas durante el año 2025 en la Comunidad Autónoma de Andalucía, para afrontar los problemas de liquidez que ponen en peligro la continuidad de su actividad agrícola y ganadera, para los siguientes sectores afectados:

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