España solicita la activación del fondo agrícola de crisis de la UE por los daños de las borrascas
El Gobierno ha solicitado esta semana a la Comisión Europea la activación del fondo agrícola de crisis para las zonas afectadas por las sucesivas borrascas, que han ocasionado pérdidas cuantiosas en la agricultura y la ganadería, sobre todo en el sur. El ministro de Agricultura, que está de visita en las zonas más afectadas, informó que el comisario de Agricultura y Alimentación, Christopher Hansen, visitará Andalucía la próxima semana. Por otra parte, el Consejo de Ministros aprobó esta semana la declaración de zona afectada gravemente por una emergencia de protección civil a los territorios afectados por los temporales acaecidos entre el 10 de noviembre de 2025 y el 9 de febrero de 2026. Aún no es posible realizar una valoración de los daños por las dificultades de acceso a muchas zonas afectadas.
Impacto de la lluvia intensa y persistente en el olivar y estrategias de manejo
Aunque el olivo es un cultivo típico del clima mediterráneo, caracterizado por un bajo régimen de precipitaciones y una distribución irregular tanto en el tiempo como en su intensidad, la escasez de agua constituye habitualmente el principal factor limitante de la productividad del olivar andaluz. Sin embargo, de forma paradójica, en determinadas campañas se producen episodios de lluvias prolongadas y de elevada intensidad, que pueden ocasionar problemas de cierta relevancia en las explotaciones olivareras, tal y como nos recuerdan desde la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF). Los principales problemas asociados a estos eventos anómalos de precipitación son: asfixia radicular, daños físicos en la arboleda, erosión del suelo, dificultad en la realización de las labores culturales e incremento de la incidencia de enfermedades
Situación actual de los cereales de invierno en Andalucía
Las copiosas y continuas precipitaciones registradas desde el otoño y durante el invierno en Andalucía están condicionando de forma significativa la campaña de los cereales de invierno, según explican desde la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF). Desde el punto de vista agronómico, el impacto es doble: positivo en términos de reserva hídrica del perfil del suelo y potencial productivo, pero claramente negativo en la implantación del cultivo, en la sanidad vegetal y en la logística de manejo del cultivo. En numerosas comarcas cerealistas, sobre todo de Andalucía occidental, las precipitaciones persistentes han provocado tanto saturación hídrica del suelo, como encharcamientos, con consecuencias directas sobre la nascencia y la uniformidad del cultivo. En provincias como Córdoba se ha sembrado el 90 % de la superficie prevista, mientras que, en Cádiz se lleva sembrado el 85 % en la campiña de Jerez y solo el 40 % en la comarca de La Janda. La dificultad de entrada de la maquinaria está retrasando la realización de los abonados de cobertera, así como los tratamientos herbicidas, generando ventanas críticas de competencia temprana de malas hierbas.
Consideraciones para la aplicación de tratamientos fitosanitarios en tiempo frío
La aplicación de tratamientos fitosanitarios durante las estaciones frías (otoño e invierno) requiere una planificación cuidadosa, ya que las condiciones ambientales propias de esta época influyen directamente en la eficacia, seguridad y oportunidad de las intervenciones, tal y como nos recuerdan desde la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF). A continuación, se detallan los principales factores a tener en cuenta para una correcta aplicación, en línea con las directrices de la Gestión Integrada de Plagas (GIP):
Efectos de un otoño suave en los cultivos
En Andalucía, noviembre de 2025 está siendo claramente más cálido y algo más lluvioso de lo normal, tal y como nos recuerdan desde la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF). La temperatura media regional se sitúa en torno a 14,6°C, frente a unos 12,4°C históricos, es decir, unos 2,2°C por encima de la media. Tanto las mínimas (unos +2,1°C) como las máximas (unos +2,2°C) se mantienen por encima de los valores habituales, lo que indica un mes térmicamente muy suave. La precipitación media de noviembre en Andalucía alcanza unos 70 mm, frente a unos 61 mm históricos, lo que supone aproximadamente un 16 % más de lluvia. Sin embargo, la distribución espacial es desigual: noviembre está siendo más húmedo de lo normal en el valle del Guadalquivir y franja atlántica (Córdoba, Sevilla, Huelva, en menor medida Cádiz y Jaén), mientras que en la vertiente mediterránea y zonas orientales (Almería, Málaga y, prácticamente, Granada) las precipitaciones del mes se sitúan en torno o por debajo de sus medias.
























