Los niños estadounidenses se enfrentan a una crisis de salud. Recientemente se informó que, por primera vez, hay más niños estadounidenses obesos que con bajo peso. Además de la obesidad, las tasas de diabetes y otras enfermedades crónicas se han disparado a medida que las dietas se han inclinado hacia los alimentos ultraprocesados. La nueva Estrategia «Hagamos que Estados Unidos Vuelva a Ser Saludable» de la Casa Blanca exige soluciones reales, incluyendo un enfoque en alimentos integrales y mínimamente procesados que puedan prevenir, e incluso ayudar a revertir, las enfermedades crónicas. Y ya hay, según explican desde la Asociación Norte Americana de Aceite de Oliva (NAOOA), un alimento que cumple ese requisito: el aceite de oliva.
A diferencia de la mayoría de los aceites de semillas, que se extraen con productos químicos y altas temperaturas, el aceite de oliva virgen extra se extrae mecánicamente del fruto. Esta simplicidad conserva sus antioxidantes naturales y grasas saludables. Y la ciencia es clara: las dietas ricas en aceite de oliva reducen el riesgo de enfermedades cardíacas, mejoran el control del azúcar en sangre y favorecen un envejecimiento saludable. No es casualidad que el aceite de oliva sea la base de la dieta mediterránea, uno de los tres patrones de alimentación recomendados por las directrices dietéticas federales. No es solo tradición, sino décadas de investigación de referencia que promueven la alimentación como medicina.
Para los críticos que dicen que no se puede esperar que los estadounidenses sigan un patrón de alimentación de estilo mediterráneo porque a ellos no les gustan las verduras, la Dra. Antonia Trichopoulou, de la Escuela de Salud Pública de Yale, a menudo llamada la madrina de la dieta mediterránea, insiste en que a los griegos tampoco les gustan las verduras, ¡a menos que se cocinen con aceite de oliva! En una época en la que más del 60 % de las calorías de los niños provienen de alimentos altamente procesados, el aceite de oliva ofrece una forma de recuperar el equilibrio. Es saludable, accesible y delicioso. Rocíelo sobre verduras, úselo para cocinar pescado o pollo, o simplemente disfrútelo con pan. El resultado es el mismo: mejor salud gracias a una mejor alimentación.
Si Estados Unidos se toma en serio la lucha contra la epidemia de enfermedades crónicas, el reciente informe de MAHA es nuestra guía, y el aceite de oliva debería ser el primero en el camino hacia la salud. El mensaje de la Administración Trump no se trata de seguir tendencias ni de impulsar otro suplemento. Se trata de recuperar la comida real y ofrecer a las familias una forma sencilla y comprobada de integrar la salud en la vida diaria.























