La Sociedad Italiana de Nutrición Humana (SINU) ha presentado una nueva pirámide de la dieta mediterránea, una actualización que integra los últimos avances científicos en salud pública, nutrición y sostenibilidad, tal y como recoge la OleoRevista. El modelo, elaborado sin financiación externa, busca reforzar la educación alimentaria y la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT).
Un rediseño impulsado por la evidencia y la sostenibilidad
Treinta años después de la pirámide clásica de Willett y Ferro-Luzzi, SINU revisa el modelo para incorporar no solo la evidencia acumulada sobre salud cardiometabólica, sino también las implicaciones ambientales del sistema alimentario. El trabajo se alinea con las Guías Alimentarias del CREA, los LARN, las recomendaciones FAO-OMS y el informe EAT-Lancet, todos ellos orientados hacia patrones basados en plantas.
Base de la pirámide: AOVE, frutas, verduras y cereales integrales
La nueva pirámide refuerza el consumo diario de frutas, verduras y aceite de oliva virgen extra, subrayando la importancia del AOVE de alta calidad por su mayor concentración de compuestos bioactivos.
Los cereales integrales, junto a frutos secos y lácteos frescos (leche y yogur), completan esta base, primando alimentos naturales, ricos en fibra y con bajo nivel de procesamiento.
Consumo semanal: legumbres y pescado como pilares proteicos
En el nivel intermedio, SINU prioriza las legumbres (3-4 veces por semana) y el pescado, preferentemente local y azul, por su impacto positivo en salud y su menor huella ambiental.
Las carnes blancas, los huevos y los quesos se mantienen en un consumo moderado, mientras que las patatas dejan de considerarse alimento diario por su mayor impacto glucémico.
Cúspide: carnes rojas, procesadas y azúcares añadidos
La parte superior de la pirámide limita estrictamente las carnes rojas y procesadas, así como los productos ricos en azúcares añadidos, por su relación con riesgo cardiovascular, metabólico y carcinogénico.
Sal, azúcar y alcohol: advertencias reforzadas
El modelo destaca la necesidad de controlar el aporte de sal y azúcares —especialmente ocultos en productos procesados— y recuerda que no existe una cantidad segura de alcohol para la salud, siguiendo las directrices actuales de la OMS.
Estilo de vida mediterráneo y sostenibilidad
La nueva pirámide integra mensajes sobre actividad física, hidratación con agua, reducción del desperdicio alimentario, consumo de productos locales y de temporada y preferencia por alimentos mínimamente procesados, reforzando una visión global del patrón mediterráneo.
Un modelo actualizado para los retos actuales
SINU ofrece así una guía moderna para un patrón alimentario que combina salud, sostenibilidad y tradición, destinada a profesionales de la nutrición, salud pública y comunicación agroalimentaria.





















