Dieta mediterránea contra el estrés postraumático

El microbioma intestinal humano tiene un impacto significativo en nuestra salud. Las investigaciones han demostrado que puede influir en el desarrollo y la respuesta de las emociones, pero la relación entre el trastorno de estrés postraumático (TEPT) y el microbioma intestinal no había sido estudiada. Ahora, un nuevo estudio realizado por investigadores del Brigham and Women’s Hospital y de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard (EEUU) ha investigado sistemáticamente la relación entre el trastorno de estrés postraumático, la dieta y el microbioma intestinal, revelando que los participantes que seguían una Dieta Mediterránea experimentaron una disminución de los síntomas de trastorno de estrés postraumático, según recoge Mercacei. “Existe una relación muy intrigante entre el microbioma intestinal humano y el cerebro. A través de nuestro estudio, examinamos cómo factores, como la dieta, se asocian con los síntomas de TEPT. Si bien se necesita más investigación, estamos más cerca de poder brindar recomendaciones dietéticas para la prevención o mejora del trastorno de estrés postraumático”, ha destacado la coautora del estudio Yang-Yu Liu, de la División Channing de Medicina en Red del Departamento de Medicina del Brigham and Women’s Hospital.

La carga del trastorno de estrés postraumático a menudo se extiende más allá del individuo, ya que los miembros de la familia, el sector sanitario y la sociedad también se ven afectados por el mismo. Además, las personas con TEPT tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como enfermedades coronarias, accidentes cerebrovasculares, diabetes, enfermedades autoinmunes y muerte prematura. Comprender el papel de la dieta y el microbioma podría mejorar las recomendaciones y los resultados para los pacientes con trastorno de estrés postraumático.

“Examinar el eje intestino-cerebro puede proporcionar información sobre la interdependencia de la salud física y mental. Nuestros hallazgos sugieren que la relación entre el trastorno de estrés postraumático y el microbioma intestinal humano es un área de investigación prometedora que puede conducir a recomendaciones para aliviar las consecuencias negativas para la salud posteriores del TEPT”, ha resaltado, por su parte, la coautora Karestan Koenen, del Departamento de Epidemiología de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard.

El equipo recopiló datos de 191 participantes en subestudios del Nurses’ Health Study-II (NHS-II), que incluían el Mind-Body Study (MBS) y el PTSD Substudy. Los participantes fueron asignados a tres grupos: probable TEPT, expuestos a un trauma pero sin TEPT y sin exposición a un trauma. Todos los participantes enviaron dos series de cuatro muestras de heces, una al comienzo del estudio y otra seis meses después. Las muestras se recogieron para obtener información de ADN microbiano y confirmar que el microbioma intestinal del participante se mantuvo estable durante seis meses.

Los investigadores evaluaron las asociaciones entre la estructura general del microbioma y los factores del huésped, incluidos los síntomas de trastorno de estrés postraumático, la edad, el índice de masa corporal (IMC) y la información dietética. A partir de esta evaluación, encontraron varios factores del huésped (IMC, depresión y antidepresivos) asociados con la estructura del microbioma.

A continuación, evaluaron la relación entre la información dietética disponible y los síntomas del TEPT. El equipo descubrió que los participantes que seguían una Dieta Mediterránea experimentaban menos síntomas de trastorno de estrés postraumático. En particular, descubrieron que el consumo de carnes rojas y procesadas se asociaba positivamente con los síntomas del TEPT, mientras que el consumo de alimentos de origen vegetal se asociaba negativamente con los síntomas.

Por último, el equipo empleó el método de triangulación generalizada microbio-fenotipo (GMPT) para examinar el vínculo entre los síntomas del TEPT y las firmas del microbioma intestinal, con el objetivo de identificar supuestas especies protectoras. Identificaron a Eubacterium eligens como la principal especie protectora putativa del trastorno de estrés postraumático. Para probar la consistencia de esta firma a lo largo del tiempo, el equipo encontró que la asociación inversa de la abundancia de E. eligens con los síntomas del TEPT fue muy consistente en los cuatro puntos temporales. Además, demostraron que E. eligens se asociaba positivamente con los componentes enriquecidos de la Dieta Mediterránea y negativamente con la carne roja/procesada.

El equipo señala las limitaciones de su estudio, si bien los resultados ofrecen información para futuros estudios que examinen otros trastornos de salud mental e intervenciones dietéticas con el fin de mejorar las recomendaciones para aliviar o prevenir los síntomas.

“Es emocionante que nuestros resultados impliquen que la Dieta Mediterránea puede proporcionar un alivio potencial a las personas que experimentan síntomas de trastorno de estrés postraumático”, ha asegurado Liu, quien ha remarcado que “estamos ansiosos por aprender más sobre la relación entre el trastorno de estrés postraumático, la dieta y el microbioma intestinal”.

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