EEUU afronta una de las mayores emergencias sanitarias de su historia reciente, con casi el 90% del gasto sanitario destinado al tratamiento de enfermedades crónicas. Frente a este escenario, la nueva estrategia federal en materia de alimentación y salud plantea un cambio de rumbo claro: volver a lo esencial y situar los alimentos reales y densos en nutrientes en el centro de la dieta estadounidense. Para lograrlo, según recoge Olimerca, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) y el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) han recomendado oficialmente incorporar el aceite de oliva y las aceitunas de mesa a la dieta estadounidense en sus nuevas Directrices Dietéticas 2025-2030. Las pautas, que marcarán la política alimentaria del país durante los próximos cinco años, promueven dietas basadas en proteínas, lácteos, verduras, frutas, grasas saludables y cereales integrales, combinadas con una reducción drástica de los alimentos altamente procesados. Todo ello, situando al aceite de oliva en una posición central. Dichas recomendaciones instan a los estadounidenses a cocinar con “ácidos grasos esenciales, como el aceite de oliva”, y a aumentar el consumo de frutas, verduras y grasas saludables. De hecho, el documento reconoce explícitamente el valor nutricional del aceite de oliva virgen extra y de las aceitunas de mesa como parte de un patrón dietético equilibrado.
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