El consumo de aceites de oliva se redibuja

El consumo de aceites de oliva se redibuja. Esa es la conclusión de un estudio impulsado por el profesor y analista oleícola Juan Vilar, dentro del Aula Universitaria Oleícola Innova promovida el Grupo Oleícola Jaén, y en el entorno de la Universidad Internacional de Andalucía, en los que son coautores Genís Pérez, y Aitor Altuna, ambos alumnos del Grado de Estadística y Empresa de la Universidad de Jaén. En la actualidad existen 67 países que producen aceite de oliva, y 198, todos los países del planeta de acuerdo con la ONU, lo consumen; en cuanto a perfil mundial del consumidor, este demanda unos 420 gramos de aceites de oliva por año, y persona, de dicha totalidad vírgenes y vírgenes extra son el 61%, mientras que el resto  son refinados, generalmente, se adquieren en PET, casi  en un 50%, siendo  el cristal  el segundo  de los envases más comprado, con casi un  45%, el resto, lata, brik, etc., suponen un  5%. El destino que se le da, es fundamentalmente para condimentar en crudo (49%), y para aderezar (26%), para freír y asar, se destina el 25% del producto, que en un 74% es usado dentro del hogar, mientras que en un 26% se consume en el exterior.

En cuanto a familias, y edades, son los mayores de 49 años, los que más consumen (67%), siendo algo más consumidores los hombres, pero muy poco, y siempre se da un factor importante, los mayores consumidores se encuentran encuadrados en hogares con hijos, de clase media, y formación media o alta.

Este perfil descrito en el ámbito personal, se agrupa creando tres clústeres heterogéneos entre sí de estos 198 países consumidores, por un lado, están los países de gran producción de aceites de oliva, como es el caso de España, Italia, Grecia, Portugal, Marruecos, Turquía etc. este grupo es el responsable del 50% del total de los aceites de oliva consumidos en el planeta, 1,7 millones de toneladas, tras ello, tenemos  al grupo de los grandes consumidores, pequeños productores, que son encabezados por EEUU, Brasil, Australia, Francia, etc., ellos representan el  30% (1 millón de toneladas) del consumo mundial, y para concluir, tenemos  a los no productores (o testimoniales), y  razonables consumidores, como son  el caso de Alemania, Canadá, Reino Unido, o Rusia, (los tres primeros producen de forma simbólica  aceite de oliva), y son responsables del 20% (0,7 millones de  toneladas) del  total de consumo.

Mediante proyección matemática con modelos previsionales, y a partir de la transformación que la pirámide poblacional está experimentando, y es que está dejando su forma triangular clásica, para invertirse, lo que significa que la base de nacimientos se estrecha mientras que la parte superior de personas mayores se ensancha, y ello afectaría del mismo modo, a los consumidores de aceites de oliva que conforman cada uno de estos países, de forma diversa, redefiniendo el escenario para  2050, para entonces se habrá producido un incremento de consumo de aceite de oliva de entre 14 y 20%, es decir, de entre 500 y 700 mil toneladas en términos  absolutos por año, y la distribución, para entonces sería la siguiente, casi 1,6 millones de toneladas, un 38% del total de consumo se le atribuiría al grupo de Estados Unidos, Brasil, etc., este clúster tendría el consumo líder, habiendo dibujado una tendencia de crecimiento destacada, tras ellos, y en segundo lugar estaría el grupo de España, Italia,  etc., que descienden  a 1,5 millones de toneladas de consumo, un  37%, es decir, en estos años próximos seguirá la tendencia de descenso de consumo que ya está constatada en dichas naciones, pasando su posición a ser la segunda en demanda, y el único grupo que desciende en términos de consumo en valor absoluto, y por último, estarían, con un 25% de la demanda mundial de aceites de oliva, alrededor de un millón de toneladas, el grupo de productores testimoniales o no productores, que encabezan Alemania, Canadá, Reino Unido, o Rusia, entre otros.

Por lo tanto, y como conclusión, en los próximos 24 años el consumo de aceites de oliva crecerá mundialmente, en un rango que podría estar entre el 14 y el 20 %, mientras que geopolíticamente, unos países crecerán en demanda, y otros decrecerán, pero el resultado global será de incremento sostenido y compensado, dibujándose un mapa muy distinto al que existe hoy en día.

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