El consumo moderado de vino mejora la salud emocional

Dormir bien, mantener relaciones sociales satisfactorias, realizar actividad física y seguir una alimentación equilibrada son algunos de los factores relacionados con el bienestar emocional. La ciencia apunta cada vez más a que la salud emocional no depende de un único hábito, sino de un estilo de vida completo. En este contexto, un nuevo estudio realizado por diferentes investigadores españoles(1), publicado en la revista científica ‘Preventive Medicine Reports’ y que recoge la Fundación para la Investigación del Vino y la Nutrición (Fivin), concluye que las personas con mayor adherencia a la Dieta Mediterránea, cuyo patrón de alimentación incluye el consumo moderado de vino, presentan mejores indicadores emocionales y hábitos de vida más saludables.

La investigación, realizada sobre 2.751 adultos de 14 ciudades españolas, analizó la relación entre alimentación, emociones, bienestar subjetivo y estilo de vida. La ansiedad también mostró una reducción moderada en los grupos con mayor adherencia al patrón mediterráneo. Además, los participantes con mayor adherencia a este modelo alimentario practicaban casi el doble de horas de deporte semanal, dedicaban más tiempo a cocinar en casa y mantenían una vida social más activa, con mayor frecuencia de reuniones sociales, y sentían una mayor satisfacción vital y sensación de felicidad. El estudio analizó, también en este contexto, el impacto del consumo del vino incluido en la Dieta Mediterránea y encontró que su consumo se correlacionaba de forma moderada con el bienestar emocional, vinculándose también a la socialización, la felicidad y la satisfacción vital. El vino se consumía con mayor frecuencia con pescado y marisco y se relacionaba con mayor actividad física, mejor aprovechamiento del tiempo y menor ansiedad.

El presente estudio confirma que no sólo importa cuánto y qué se consume, si no también cómo, cuándo y en qué contexto. Por ello, el patrón de consumo moderado de vino durante las comidas que se ha asociado a una reducción del riesgo cardiovascular en numerosos estudios.

 

Riesgos y beneficios

Es indudable pues, que el estilo de vida asociado a la dieta mediterránea, con hábitos saludables, moderación y socialización, se relaciona con una mayor percepción de bienestar y calidad de vida, y un mejor estado de salud. No obstante, la Fundación para la Investigación del Vino y la Nutrición (FIVIN) remarca que los beneficios observados del vino se asocian exclusivamente a consumos moderados y nunca deben promover el inicio de su consumo en personas abstemias. Además, hay evidencia irrefutable de que el consumo abusivo y los episodios de atracón (binge drinking) afectan negativamente la salud, aumentan el estrés fisiológico y deterioran el equilibrio emocional.

Por ello FIVIN defiende un consumo moderado de vino asociado a las comidas, preferentemente en el contexto de la Dieta Mediterránea y de un estilo de vida saludable, donde el ejercicio, la moderación y la socialización juegan un papel importante.

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