La ciencia confirma una vez más que la dieta mediterránea es clave para la prevención de enfermedades cardiovasculares y el deterioro cognitivo. La principal dificultad no es demostrar su eficacia, sino lograr que las personas adopten hábitos de vida saludables que la integren de manera sostenible en su rutina diaria. Esta fue la conclusión central de la ponencia del Dr. Pablo Pérez-Martínez, vicepresidente de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), en el marco del 24º European Congress of Internal Medicine celebrado en Viena, tal y como recoge la OleoRevista. Cada persona consume aproximadamente 60 toneladas de alimentos a lo largo de su vida, unos 700 kilogramos al año, de los cuales una parte significativa corresponde a productos ultraprocesados. Una alimentación deficiente en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos, aceite de oliva y pescado, y rica en carnes procesadas, azúcares añadidos y sal, sigue siendo uno de los principales factores de riesgo de enfermedad cardiovascular, la primera causa de muerte en el mundo.
CORDIOPREV confirma la superioridad de la dieta mediterránea
El estudio CORDIOPREV, realizado por médicos internistas de SEMI y publicado en The Lancet, demuestra que la dieta mediterránea supera a la dieta baja en grasa en prevención secundaria cardiovascular. Los resultados evidencian una reducción en la progresión de la aterosclerosis, mejora de la función endotelial y modulación de mecanismos inflamatorios, incluida la actividad de los neutrófilos, implicados en la formación y ruptura de placas arteriales. Estas evidencias ya han sido incorporadas en guías clínicas europeas, reforzando la recomendación de este patrón alimentario en pacientes con alto riesgo cardiovascular.
E-DUCASS promueve cambios sostenibles en hábitos de vida
A pesar de décadas de evidencia científica, la adopción de la dieta mediterránea sigue siendo limitada. La mayoría de las decisiones alimentarias se basan en conveniencia, sabor o hábito, relegando la salud a un segundo plano. Para abordar esta brecha, el Dr. Pérez-Martínez y su equipo desarrollaron E-DUCASS, una estrategia educativa digital dirigida a comunidades mediterráneas con recursos limitados. El programa combina retos semanales, vídeos formativos y herramientas interactivas para mejorar la alfabetización en salud y promover cambios sostenibles en el estilo de vida. Los primeros resultados muestran una mejora significativa de la salud cardiovascular en comparación con métodos tradicionales, especialmente en poblaciones vulnerables. Fases posteriores como E2-DUCASS y E-DUCASS Advance ampliarán la intervención a nuevos contextos y evaluarán el impacto según nivel socioeconómico.
El internista como guía del estilo de vida saludable
El papel del médico internista es crucial para traducir la evidencia científica en cambios prácticos y personalizados. Su enfoque integrador permite coordinar y priorizar intervenciones, incluyendo alimentación, actividad física y hábitos de vida, adaptadas a cada paciente, especialmente en casos de alta complejidad con múltiples enfermedades crónicas y factores de riesgo.
Enfoque integral del estilo de vida
Los expertos reunidos en ECIM 2026 coincidieron en que la dieta es solo una pieza del puzzle. La actividad física regular, el descanso adecuado, la interacción social y la reducción del tiempo frente a pantallas son factores complementarios que, junto con la alimentación, pueden frenar la aparición de enfermedades asociadas al envejecimiento y mejorar la calidad de vida a largo plazo.























