Sentir una fatiga persistente y luchar contra el aumento de peso son síntomas comunes del hipotiroidismo. Más allá de la medicación, la doctora Amara Aladel, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, revela en Infobae que nuestra alimentación juega un papel fundamental en el manejo de esta condición. El hipotiroidismo se produce cuando la glándula tiroides, encargada de producir las hormonas tiroideas esenciales, no funciona a pleno rendimiento. Si no se aborda, esta afección crónica puede desembocar en problemas de salud más serios, como afecciones cardiovasculares.
Los signos de alerta del hipotiroidismo son variados. La Clínica Mayo los describe como:
- Fatiga constante
- Mayor sensibilidad al frío
- Piel seca
- Estreñimiento
- Aumento de peso notable
- Hinchazón facial
- Cabello quebradizo
- Rigidez y dolor muscular
- Ciclos menstruales irregulares en mujeres
- Ritmo cardíaco lento (bradicardia)
- Dificultades de memoria
Según la doctora Aladel, “la comida puede ser tu gasolina o tu freno”. Elegir sabiamente nuestros alimentos puede tener un impacto directo y positivo en cómo la enfermedad se manifiesta y en la intensidad de sus síntomas. La especialista recomienda enfáticamente evitar los alimentos ultraprocesados y las carnes procesadas, así como el consumo excesivo de grasas saturadas. Estos productos, explica, “aumentan la inflamación y te harán sentir con más cansancio”, un efecto contraproducente para quienes padecen hipotiroidismo.
Para que la glándula tiroides funcione óptimamente, es crucial incluir en la dieta micronutrientes esenciales. La doctora Aladel destaca la importancia del selenio, el zinc, la vitamina C, la vitamina D, el hierro y la vitamina B12, “ya que sin ellos no puede funcionar bien”. En resumen, lo que incluyes en tu alimentación puede ser un factor determinante para mejorar tu energía o, por el contrario, acentuar la sensación de agotamiento.
La Dieta Mediterránea: Un Aliado Natural para la Tiroides
La dieta mediterránea, un patrón alimentario saludable y reconocido, se alinea perfectamente con las necesidades del hipotiroidismo. Adoptar una alimentación antiinflamatoria, rica en frutas, verduras, carnes magras no procesadas, pescado y aceite de oliva virgen extra, es clave. Profundizando en los micronutrientes, la doctora Aladel subraya el papel del selenio y el zinc, ambos presentes en cereales integrales. La Academia Española de Nutrición y Dietética señala que el zinc se encuentra abundantemente en las carnes rojas, el marisco, el pescado, los huevos, los quesos curados, los frutos secos y las legumbres. En cuanto al selenio, los frutos secos, especialmente las nueces, son una excelente fuente.
Para asegurar niveles adecuados de vitamina D, la exposición solar moderada es fundamental, siempre tomando precauciones para evitar quemaduras. La doctora Aladel reitera la regla de oro para el control del hipotiroidismo: “no existe una alimentación mágica, pero sí una regla universal: menos procesado, más natural”.






















