La medicina culinaria gana protagonismo como una disciplina que une ciencia y gastronomía para prevenir enfermedades y mejorar la calidad de vida. Bajo esta premisa ha comenzado en los Cursos de Verano de la Universidad de Almería (UAL) el curso Avances en dieta mediterránea y vida saludable. Medicina culinaria, un encuentro que reúne a especialistas en nutrición, investigación y cocina para analizar cómo la alimentación puede convertirse en una auténtica herramienta terapéutica, tal y como recoge novaciencia.es. La primera jornada estuvo marcada por el respeto a los días de luto por las víctimas del incendio de Los Gallardos y Bédar y por el recuerdo al médico Alejandro Bonetti, codirector del curso y uno de los principales divulgadores de la medicina culinaria en España, fallecido hace menos de dos meses. El programa había quedado diseñado por ambos responsables antes de su fallecimiento y se ha mantenido tal y como fue concebido.
La salud empieza en la cocina
El curso combina la evidencia científica sobre la dieta mediterránea con talleres prácticos para mostrar cómo la alimentación puede contribuir a prevenir enfermedades crónicas y mejorar la salud cardiovascular. El protagonismo recae en alimentos característicos de este patrón alimentario, como el aceite de oliva virgen extra, las frutas y las hortalizas, junto con la elaboración de menús cardioprotectores y estrategias para reducir el desperdicio alimentario. Uno de los mensajes centrales del encuentro es que la gastronomía del siglo XXI debe ser saludable, sostenible, solidaria, satisfactoria y sociable, convirtiendo la cocina en un espacio de prevención y bienestar.
Antonio Gázquez: «La medicina empieza en la cocina»
El chef e investigador Antonio Gázquez, colaborador durante más de dos décadas de Alejandro Bonetti, recordó emocionado la figura del médico y el entusiasmo con el que impulsó este proyecto formativo. «Todo el énfasis y el entusiasmo que él tenía por esta asignatura y por este curso, que era emblemático para él», afirmó Gázquez, quien expresó su deseo de continuar desarrollando una iniciativa a la que ambos dedicaron años de trabajo. Durante su intervención insistió en una idea que resume la filosofía de la medicina culinaria: «la medicina empieza en la cocina, o sea, la salud empieza en ella». El chef lamentó que gran parte de la población siga sin considerar la alimentación como un elemento esencial para cuidar la salud y recordó que «somos lo que comemos», una afirmación que, según explicó, debería guiar muchos de los hábitos cotidianos relacionados con la alimentación.
Uno de los mensajes centrales del encuentro es que la gastronomía del siglo XXI debe ser saludable, sostenible, solidaria, satisfactoria y sociable, convirtiendo la cocina en un espacio de prevención y bienestar.























