SUELO DE MADERA DE OLIVO EN PUENTE DE GÉNAVE

En Puente de Génave, uno de los municipios que pueblan el parque natural de la Sierra de Segura, el Ayuntamiento ha puesto en marcha una iniciativa que ASAJA-Jaén, como máxima defensora del fomento de la actividad económica agroganadera en los pueblos de la provincia, quiere destacar en el siguiente artículo.
 
 
 
 
 
 
LA VICARÍA DE PUENTE DE GÉNAVE: UNA EMPRESA MUNICIPAL EJEMPLO, EN LA SIERRA DE SEGURA
 
Por María José Álvarez
 
Se llama Gestión Sostenible La Vicaría y es una empresa pública que, a través de diferentes actividades basadas en la producción ecológica, se está convirtiendo poco a poco en un revulsivo para el pueblo de Puente de Génave. David Avilés, el alcalde del municipio, nos cuenta cómo surgió la idea: “El Ayuntamiento se hizo propietario de una finca y, en ella, decidimos experimentar actividades innovadoras agroganaderas en las que participara gente del pueblo, previamente formada en talleres de empelo. La idea es que una vez puestas en marcha y demostrada su rentabilidad, puedan dar participación a la empresa privada”, explica.
 
Estas actividades se han transformado en una red de pequeñas industrias públicas que han revolucionado el modo de entender una gestión municipal en el corazón de la Sierra de Segura.
 
Por un lado, en la finca de La Vicaría, que tiene 3.600 olivas, se produce aceite ecológico. Las cabezas de su explotación ganadera son las encargadas de pastar en la cubierta vegetal que posa bajo los olivos. De las ovejas se extrae la leche que va directamente a la quesería. Allí se realizan, de forma artesanal, deliciosos quesos (curados, semicurados, tiernos, en romero, en pimentón…) que ya se han convertido en piezas muy demandadas de los establecimientos alimentarios de la comarca. “Hay mucha demanda y poca oferta de fabricación de quesos en la zona, por lo que, desde que empezamos, han tenido mucha salida”, apunta Avilés.
 
Además de quesos, La Vicaría quiere endulzar los paladares de los ponteños con las mermeladas más exclusivas. Ya se pueden degustar la de naranja amarga y, como no, la exquisita confitura de aceitunas. Su sabor, familiar y al mismo tiempo desconocido, promete hacerse un hueco en las cocinas más innovadoras.
 
Yantar para el humano y comer también para el animal. En Puente de Génave no se desperdicia ni un ápice del olivo. Con sus hojas (previamente desecadas y trituradas) se fabrica un pienso que espera comercializarse próximamente para las más diversas explotaciones ganaderas.
 
Y con el resto de la poda del olivo se hace el producto estrella de La Vicaría: el suelo o parquet de madera de olivar. En la fábrica en la que lo realizan, sus empleados no dejan de hablar de las bondades del parquet de olivo. Es un suelo agradable al ojo, al tacto y de gran resistencia y durabilidad. Su atípico veteado lo convierten en un objeto de deseo para las viviendas más exclusivas. Su asequible precio, sin embargo, es un atractivo más para que, en poco tiempo, pueda ser el suelo más usado de la provincia.
Con la madera de olivo se han hecho también cubiertas de pérgolas, muebles, utensilios de cocina y objetos de decoración. Pero, sin duda, en el pueblo se interesan más por el parquet. De hecho, un exclusivo estudio de arquitectura recientemente instalado en el pueblo lo utiliza en su oficina. “Así, los clientes pueden hacerse una idea de cómo queda, por si lo quieren utilizar en sus viviendas”, apunta uno de los arquitectos de la empresa.
 
El parquet de madera de olivo está también en el suelo del Cortijo de La Vicaría, del siglo XIX y que fue propiedad del Marqués de Vinent, “senador del Reino y Administrador del Reino de Castilla” según reza en los documentos recopilados por el propio alcalde, ahora también bastante aficionado a la investigación histórica en su pueblo. El Ayuntamiento, que es el propietario de la antigua vivienda, la ha restaurado, siempre respetando los cánones antiguos. Se convertirá en poco tiempo en el elemento aglutinador de las empresas de Gestión Sostenible La Vicaría. En el cortijo se ubicará un restaurante en el que se cocinarán platos típicos con ingredientes exclusivos de la Sierra de Segura. “El cordero, el aceite, los quesos…”, apunta el alcalde del municipio. Además del restaurante, se instalará en el edificio una tienda en la que se podrán adquirir dichos productos, además de un aula de educación ambiental.
 
David Avilés ya tiene perfectamente diseñado en su cerebro el futuro del edificio: las visitas de grupos organizados, de escolares, las comidas en el restaurante, la enseñanza de la elaboración del queso y de los suelos de madera… Está convencido de que, con ganas y tiempo, Gestión Sostenible La Vicaría va a cumplir sus objetivos. No son otros que dinamizar la economía del pueblo, convertirlo en un complemento al turismo de la zona y, por supuesto, generar puestos de trabajo. Como antiguo delegado provincial de Empleo de la Junta de Andalucía en Jaén, Avilés ya ha hecho cábalas: “Se pueden crear unos 40 puestos de trabajo directos”, indica.
 
ASAJA-Jaén, que ha visitado personalmente el municipio y cada una de las fábricas de Gestión Sostenible La Vicaría, da fiel testimonio de que lo que nos cuenta Avilés es real. Una sorprendente iniciativa en un pueblo serrano pequeño en población (no llega a los 2.200 habitantes) e inmenso en iniciativa. Un modelo que debería seguirse en el resto de municipios
de la zona.
 
 
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