El aceite de oliva virgen extra no es solo un alimento esencial de la dieta mediterránea, sino un producto donde la calidad percibida influye de forma decisiva en la compra. Un reciente estudio desarrollado por la Universidad de Murcia, que recoge Olimerca, constata que el consumidor actual no solo busca sabor o precio: quiere un aceite que refleje valores de sostenibilidad, salud y territorio.
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