¿Qué motiva a los consumidores a elegir aceite de oliva? ¿Cómo varían sus hábitos entre el Mediterráneo, América o Asia Central? El Consejo Oleícola Internacional (COI) ha analizado, tal y como recoge Olimerca, los cambios en el comportamiento del consumidor de 13 países, desde la cuenca mediterránea hasta Estados Unidos, Argentina, Australia, Irán y Asia Central. Los datos del estudio realizado entre los años 2020 y 2024 reflejan un mapa diverso de tendencias, percepciones y oportunidades de crecimiento, en el que los consumidores de aceites de oliva valoran tanto los atributos tangibles –calidad nutricional y sensorial– como los intangibles relacionados con el origen, el prestigio o la sostenibilidad. Asimismo, las redes sociales, emociones, generación, estilo de vida o salud son hoy factores determinantes en sus decisiones. Todos estos resultados se debatieron durante la celebración del seminario “Estudios sobre el comportamiento del consumidor: capitalizar hallazgos y definir futuras direcciones” que el COI organizó en Madrid con el objetivo de alinear la estrategia global del sector con los cambios en los hábitos de consumo, cada vez más complejos y diversos. En el mismo, más de 60 profesionales y representantes de países miembros del COI compartieron avances y fijaron prioridades para futuras investigaciones que guíen las políticas económicas y de comunicación del sector oleícola.
Una percepción muy dispar
El estudio pone de manifiesto que, aunque el aceite de oliva sigue muy presente en la dieta de países como España, Italia o Grecia, factores económicos y el cambio generacional ponen en riesgo su uso habitual. Las rentas bajas optan por grasas más baratas, mientras los jóvenes muestran un menor apego al producto, a pesar de que lo asocian con salud y sostenibilidad. Por su parte, Estados Unidos y Australia presentan consumidores dispuestos a pagar más por calidad, guiados por preocupaciones de salud y medio ambiente. En cambio, en Argentina el consumo es reducido, salvo en una minoría fiel. Pese a sus diferencias, los tres países comparten un alto potencial de crecimiento para el AOVE. Algo parecido ocurre en Azerbaiyán y Uzbekistán, que despuntan como mercados emergentes en Asia Central, donde el consumo aún es bajo, pero con signos de expansión si bajan los precios. Mientras tanto, en Irán, el AOVE es valorado por sus beneficios, aunque sigue viéndose como un producto caro y poco diferenciado.
Actitud, clave para entender el comportamiento
Durante el seminario, los expertos reconocieron que la actitud del consumidor —junto al sabor, la marca, la indicación geográfica y el conocimiento del producto— es clave para entender su comportamiento. Asimismo, coincidieron en que el futuro pasa por conocer mejor al consumidor, formar e informar a los distintos segmentos —especialmente jóvenes y públicos no familiarizados— y adaptar los mensajes a nuevos canales como redes sociales.























