La reciente incorporación del acrónimo AOVE en el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (RAE) es el resultado directo de una intensa batalla lingüística de diez años liderada por el Consejo Económico y Social (CES) de la provincia de Jaén, órgano adscrito a la Diputación Provincial de Jaén. El origen del conflicto se inicia en el año 2016. El CES y la UJA enviaron un escrito formal a la RAE denunciando que las definiciones del diccionario eran erróneas y confusas. Entonces, la RAE definía el aceite de oliva simplemente como un “líquido graso de color verde amarillento que se obtiene prensado las aceitunas” y el aceite virgen como el “obtenido por primera presión en frío”. La primera victoria se consiguió en el año 2019. Tras las presiones desde el CES, la RAE rectificó y modernizó las definiciones básicas. El aceite de oliva pasó a ser el “obtenido de aceitunas” y el aceite de oliva virgen el obtenido “directamente de las aceitunas y solo por procedimientos mecánicos”.
Sin embargo, aunque se corrigieron los términos anteriores, el CES los consideró insuficientes y no acordes con su petición. Además, el CES consideró que la máxima categoría, el aceite de oliva virgen extra, y su acrónimo popular AOVE, no estaban bien recogidos en el Diccionario de la RAE. El presidente del CES volvió a la carga para exigir su reconocimiento oficial
Felizmente, tras años de persistencia, la RAE, en su 24 edición ha incorporado el término AOVE para definir al aceite de oliva virgen extra.























