Estamos en un momento crucial, tal y como nos explican desde la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF) para prevenir la presencia de la avispilla del almendro la próxima campaña. Este insecto (Eurytoma amygdali) representa una amenaza creciente para el cultivo, especialmente en plantaciones jóvenes o de cáscara blanda, donde puede llegar a causar hasta un 90 % de pérdidas en variedades susceptibles. Su larva permanece en las almendras durante el invierno y emerge en primavera, perforando la cáscara y reiniciando el ciclo. Tras la cosecha, las almendras dañadas habitualmente permanecen en el árbol, lo que facilita la reinfestación. Por ello, es crucial recolectarlas y quemarlas in situ. Algunas de ellas se pueden colocar en evolucionarios, que permiten anticipar el momento óptimo de emergencia de la plaga y aplicar tratamientos en el momento más adecuado. Esta estrategia preventiva es clave para proteger la producción de la próxima campaña.
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