Manejo preventivo de los cereales de invierno ante el riesgo de enfermedades fúngicas
Tras las intensas lluvias registradas en las últimas semanas, los cereales de invierno en Andalucía presentan un retraso generalizado en su desarrollo. Según nos recuerdan desde la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF), las parcelas se encuentran en distintos estados fenológicos, desde aquellas con más de cinco hojas desplegadas, que representan los cultivos más retrasados, hasta otras en fase de ahijado, consideradas como las más avanzadas. Esta heterogeneidad en el crecimiento refleja las diferencias locales en la siembra y el tipo de suelo, así como el impacto de las condiciones meteorológicas recientes sobre el desarrollo del cultivo. La elevada humedad ha contribuido a mejorar las reservas hídricas del suelo, lo que puede favorecer el desarrollo de los cultivos en el mediano plazo. Sin embargo, el exceso de agua está dificultando de manera significativa la mecanización y la ejecución de labores esenciales, como el abonado de cobertera y la aplicación de tratamientos fitosanitarios (tratamientos herbicidas y fungicidas), retrasando así el manejo agronómico planificado. Aunque hasta el momento no se han detectado plagas ni enfermedades generalizadas, la persistencia de condiciones húmedas incrementa el riesgo de aparición de enfermedades fúngicas, lo que requiere un seguimiento estrecho de los cultivos y la adopción de medidas preventivas para minimizar posibles daños.
Recomendaciones para el control de repilo en el cultivo del olivo
La situación meteorológica registrada en las últimas semanas, caracterizada por lluvias continuadas y temperaturas suaves, está generando condiciones ambientales favorables para el desarrollo de enfermedades criptogámicas, tal y como nos recuerdan desde la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía. En el cultivo del olivar, estas condiciones favorecen especialmente la actividad del repilo (Fusicladium oleagineum). Dado que previsiblemente continuarán las precipitaciones por el paso de nuevos frentes nubosos, es recomendable estar preparados para realizar controles fitosanitarios en cuanto sea posible acceder a las parcelas, con el fin de reducir la incidencia de esta enfermedad. Asimismo, se aconseja efectuar muestreos periódicos para detectar hojas afectadas y evaluar el grado de incidencia.
Informe meteorológico del mes de enero
La Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF) ha publicado su informe meteorológico del mes de enero, en el que destaca, entre otras cuestiones, que en temperatura media, Andalucía registró en enero de 2026 8,93 ºC, ligeramente por encima del histórico (8,76ºC), una diferencia pequeña (≈ +0,17 ºC, +1,9 %) que sitúa el mes muy cerca de la normalidad en promedio. La serie diaria de Andalucía confirma que no fue un enero homogéneo: la segunda mitad resultó más templada que la primera en la media diaria (≈ 9,45 ºC del 16–31 frente a 8,40 ºC del 1–15), lo que apunta a un tramo final más suave, especialmente por el comportamiento nocturno. Por provincias, las medias más altas se dieron en Cádiz (11,30 ºC), seguida de Almería (10,05 ºC) y el eje Sevilla–Málaga (≈ 10,01– 9,92 ºC), mientras que los valores más bajos correspondieron a Jaén (7,29 ºC) y Granada (6,89 ºC). Frente al histórico, las diferencias son en general discretas, aunque Cádiz destaca como la provincia con el incremento más claro (≈ +0,74 ºC), mientras que Málaga presenta una ligera desviación negativa (≈ –0,20 ºC); el resto se mantiene muy próximo a la referencia climática del mes.
Estrategias de manejo integrado en el olivar superintensivo andaluz
El olivar superintensivo en Andalucía presenta una problemática fitosanitaria específica derivada de su propio modelo productivo, caracterizado por altas densidades de plantación, monocultivo varietal, riego y fertilización intensivos, elevada mecanización y poda frecuente, así como una simplificación del agroecosistema con escasa cubierta vegetal. Este sistema genera microclimas más húmedos dentro del seto vegetal, un crecimiento vegetativo continuo y una menor biodiversidad funcional, lo que favorece la aparición y aumento de la virulencia de plagas consideradas tradicionalmente secundarias en el olivar convencional. La limitada diversidad genética, basada en un reducido número de cultivares de bajo vigor (principalmente Arbequina, Arbosana y Koroneiki), incrementa la vulnerabilidad sistémica frente a enfermedades emergentes y a la adaptación de organismos nocivos.
Impacto de la lluvia intensa y persistente en el olivar y estrategias de manejo
Aunque el olivo es un cultivo típico del clima mediterráneo, caracterizado por un bajo régimen de precipitaciones y una distribución irregular tanto en el tiempo como en su intensidad, la escasez de agua constituye habitualmente el principal factor limitante de la productividad del olivar andaluz. Sin embargo, de forma paradójica, en determinadas campañas se producen episodios de lluvias prolongadas y de elevada intensidad, que pueden ocasionar problemas de cierta relevancia en las explotaciones olivareras, tal y como nos recuerdan desde la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF). Los principales problemas asociados a estos eventos anómalos de precipitación son: asfixia radicular, daños físicos en la arboleda, erosión del suelo, dificultad en la realización de las labores culturales e incremento de la incidencia de enfermedades
























