En el Valle del Guadalquivir y zonas cálidas con histórico de presencia, las temperaturas suaves de otoño mantienen activos a los adultos de gusano cabezudo (Capnodis tenebrionis) antes de refugiarse para el invierno. La Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF) recomienda vigilar la base de los troncos para efectuar capturas manuales o tratamientos dirigidos si se superan los umbrales de intervención. En las provincias orientales, la medida prioritaria frente a la avispilla del almendro (Eurytoma amygdali) consiste en retirar de forma manual y destruir las almendras momificadas que permanecen en el árbol, ya que albergan en su interior las larvas que emergerán en la siguiente primavera.
Por otro lado, tras las elevadas temperaturas del verano, la presencia de ácaros (araña roja y araña amarilla) ha descendido. Aun así, conviene examinar la defoliación en las parcelas que sufrieron ataques severos para evitar un debilitamiento antes de la dormancia.
Prevención de enfermedades de madera y foliares
El descenso térmico y las primeras lluvias aumentan la necesidad de prevenir la entrada de patógenos a través de las heridas de recolección y las cicatrices foliares. Para evitar la penetración de hongos causantes de chancros (Phomopsis, Botryosphaeria, Ceratocystis), se aconsejan aplicaciones preventivas con compuestos de cobre u otros fungicidas autorizados. En zonas con antecedentes de mancha ocre (Polystigma fulvum) y cribado (Coryneum beijerinckii), como diversos sectores de Málaga, Cádiz y Jaén, resulta conveniente labrar ligeramente el terreno para enterrar la hojarasca de la parcela. Esta medida se puede complementar con aplicaciones de urea fitosanitaria al 2-3% antes de la defoliación completa, lo que acelera la descomposición de los restos vegetales y disminuye las ascosporas infectivas de cara a la próxima primavera.
Labores culturales de saneamiento y mantenimiento
La poda sanitaria tras la recolección permite eliminar las ramas secas, enfermas, rotas por la maquinaria o afectadas por barrenillos y hongos de madera. Su retirada o triturado adecuado reduce de forma directa las fuentes de infección. Asimismo, es necesario limpiar y desinfectar la maquinaria utilizada en la cosecha (vibradores, lienzos y peladoras) para impedir la dispersión accidental de patógenos entre diferentes fincas, además de calibrar la maquinaria de tratamiento de cara a las aplicaciones invernales.
Como siempre, en caso necesario se utilizarán los productos fitosanitarios autorizados para este uso, y registrados en el Registro de Productos Fitosanitarios del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
























