Las chinches fitófagas son una plaga secundaria del cultivo de algodón que suele aparecer en el mes de julio, según explican desde la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF), procedente de la vegetación espontánea o de cultivos colindantes. Causan daños importantes en las últimas etapas del ciclo del cultivo, alimentándose de los botones y de las semillas situadas en el interior de las cápsulas. Las principales y más abundantes especies de chinches fitófagas que nos podemos encontrar en este cultivo son Creontiades pallidus (chinche verde alargada), Lygus gemellatus (chinche de los cinco puntos) y con una menor presencia Oxycarenus Hyalinipennis y Oxycarenus lavaterae (chinches rojinegras).
El género Lygus tiene más de cincuenta especies de las cuales solamente seis se encuentran en la península ibérica. Los daños que provocan son similares a los de Creontiades y a nivel práctico se suelen sumar las poblaciones de Creontiades y Lygus para la toma de decisión de tratamientos fitosanitarios.
Los síntomas característicos de la incidencia de Creontiades pallidus y Lygus gemellatus incluyen daños producidos tanto por ninfas como por adultos. Estos insectos acceden a los botones y a las semillas dentro de las cápsulas, clavando el pico desde el exterior, lo que provoca deformaciones, endurecimientos en las cápsulas, clavando el pico desde el exterior, lo que provoca deformaciones, endurecimientos en las cápsulas y manchas en la fibra. Sus heces son fitotóxicas y causan manchas oscuras y deprimidas en las cápsulas. En el interior de la cápsula, donde se ha producido la picadura, se desarrolla un callo, que a veces puede confundirse con las penetraciones de las larvas de gusano rosado. Estos chinches aparecen hacia julio, alcanzando sus máximas poblaciones en agosto, completando una o dos generaciones.
Oxycarenus para el invierno en árboles y diversos refugios, agrupándose en grandes masas. En primavera, se desplaza a plantas herbáceas, principalmente malvas, donde produce la primera generación, alimentándose preferentemente de sus órganos fructíferos. Cuando las hierbas se secan, los nuevos adultos se trasladan a otros huéspedes, como el melocotón o el algodón, donde no suelen reproducirse.
El aumento del daño de las chinches fitófagas en el algodón de las últimas campañas puede ser debido fundamentalmente a dos motivos. Por un lado, a la menor presión de tratamientos fitosanitarios sobre el cultivo, y por otro, a que cuentan tan solo con un depredador natural, el Orius.
Es importante la observación de la presencia y actividad de este tipo de agentes, realizando muestreos periódicos. Los tratamientos solo se recomiendan una vez que alcancen poblaciones altas, entre 100.000 y 150.000 ninfas/ha (10-15 ninfas(sábana), de Creontiades+Lygus.
























