La protección del cultivo no termina con la cosecha. La recolección constituye también un momento importante dentro de la Gestión Integrada de Plagas (GIP), tal y como nos recuerdan desde la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF). Ante la proximidad de la cosecha, cualquier tratamiento fitosanitario debe estar plenamente justificado y realizarse respetando estrictamente las condiciones de uso y los plazos de seguridad. Durante la recolección, una adecuada gestión de frutos dañados, momificados o afectados puede contribuir a eliminar posibles reservorios de plagas y enfermedades, junto con la correcta higiene de equipos, recipientes y útiles cuando resulte necesaria. Tras la cosecha, la gestión de restos vegetales y de los focos detectados durante la campaña puede ayudar a reducir las poblaciones de organismos nocivos o el inóculo que permanecerá en la parcela. Una buena estrategia de GIP prepara también la sanidad vegetal de la próxima campaña.
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