La prevención durante la recolección como medida de la GIP frente al mosquito de la corteza

aceitunas de mesa sin aliñarLa recolección de la aceituna de mesa se encuentra actualmente en marcha en numerosas zonas olivareras de Andalucía. Durante estas operaciones pueden producirse heridas en ramas y brotes, especialmente cuando se emplean métodos de recolección que ocasionan golpes o rozaduras. Estas lesiones, además de constituir posibles vías de entrada para determinados patógenos, pueden favorecer la actividad del mosquito de la corteza del olivo (Resseliella oleisuga). Se trata de una plaga secundaria del olivar que, aunque normalmente ocasiona daños de escasa importancia económica, puede provocar síntomas muy visibles en determinadas parcelas y campañas. Los adultos realizan la puesta bajo la corteza aprovechando principalmente heridas que todavía no han cicatrizado. Tras la eclosión, las larvas se desarrollan entre la corteza y la madera, donde se alimentan de los tejidos y pueden llegar a interrumpir el flujo de savia. Como consecuencia, se produce el secado de las ramillas a partir de la zona afectada. Las larvas presentan una característica coloración anaranjada o rosada que facilita su identificación.

La plaga presenta un periodo principal de actividad entre primavera y comienzos del verano, aunque puede producirse también una generación otoñal de menor entidad. Esta circunstancia coincide con el periodo de recolección del olivar, por lo que las heridas ocasionadas durante estas labores pueden constituir puntos favorables para la puesta. Es conveniente reducir los daños producidos durante el vareo y eliminar las ramas afectadas como medidas para limitar su presencia. De acuerdo con la Guía de Gestión Integrada de Plagas del olivar del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el seguimiento debe realizarse principalmente cuando se observen síntomas. En estos casos conviene examinar las ramillas secas, especialmente en la zona donde comienza el tejido afectado, buscando las galerías y las larvas situadas bajo la corteza. No se establece un umbral concreto de intervención para esta plaga.

Desde el punto de vista de la Gestión Integrada de Plagas, las medidas preventivas y culturales tienen especial importancia. Entre ellas se encuentran evitar las heridas provocadas por el vareo, reducir en lo posible los daños ocasionados durante la recolección y cortar y eliminar las ramas afectadas. Estas actuaciones disminuyen los lugares disponibles para la puesta y contribuyen a reducir la presencia de la plaga en la parcela. También resulta conveniente conservar la fauna auxiliar presente en el olivar. En relación con el control biológico, la Guía de Gestión Integrada de Plagas del olivar señala entre la fauna auxiliar encontrada al ácaro fitoseido Typhlodromus athenas, así como, con menor frecuencia, a los himenópteros Eupelmus hartigi e Inostemma spp. La propia estrategia GIP prioriza las medidas preventivas, culturales y biológicas frente al recurso sistemático al control químico.

Por tanto, durante la actual campaña de recolección resulta recomendable extremar las precauciones para reducir las heridas innecesarias en ramas y brotes y vigilar la aparición de ramillas secas. Una recolección cuidadosa y la eliminación de los tejidos afectados constituyen las principales herramientas para limitar la incidencia del mosquito de la corteza dentro de una estrategia de Gestión Integrada de Plagas.

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