La llegada de la primavera marca un momento clave en la sanidad vegetal de los cultivos andaluces. El inicio del desarrollo vegetativo y la floración, junto con temperaturas más suaves y la probabilidad de precipitaciones, genera un ambiente favorable para la actividad de numerosas plagas y enfermedades. Es ahora cuando la vigilancia debe intensificarse y las decisiones deben tomarse con criterio. Por ejemplo: En almendro, coincide con la salida de una nueva generación de la avispilla; en cítricos, comienza el seguimiento de trips y del prays del limón; en olivar, es necesario prestar atención al algodoncillo y a la generación antófaga del prays. Asimismo, en vid, las condiciones pueden favorecer la aparición de mildiu. La observación temprana en este periodo resulta fundamental para una gestión eficiente y sostenible.
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