La identificación correcta de una plaga o enfermedad es el primer paso para proteger eficientemente un cultivo, tal y como nos recuerdan desde la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF). Síntomas parecidos pueden tener causas muy diferentes: la presencia de un organismo nocivo, una carencia nutricional, daños por productos fitosanitarios o factores ambientales adversos. Confundir el origen del problema puede conducir a tratamientos innecesarios, pérdidas económicas e incluso al agravamiento de los daños. Por ello, el diagnóstico debe apoyarse en la observación detallada de los síntomas, la búsqueda de signos del organismo causante, el historial de la parcela y las condiciones ambientales. Cuando existan dudas, el asesoramiento técnico y, si es necesario, el análisis en laboratorio resultan fundamentales. Identificar antes de actuar permite elegir las medidas adecuadas para llevar a cabo un control fitosanitario eficiente, sostenible y basado en criterios técnicos
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