Fertilizar correctamente reduce problemas fitosanitarios

Una fertilización equilibrada y ajustada a las necesidades del cultivo es una herramienta clave para mantener la sanidad vegetal. Un aporte adecuado de nutrientes favorece el desarrollo de plantas vigorosas, con mayor capacidad de defensa frente a plagas y enfermedades. Por el contrario, los desequilibrios nutricionales, tanto por exceso como por defecto, pueden aumentar la susceptibilidad del cultivo: excesos de nitrógeno favorecen tejidos más tiernos y atractivos para ciertos insectos, mientras que carencias pueden debilitar la planta y facilitar la entrada de patógenos. La fertilización debe basarse en análisis de suelo y en el estado fenológico del cultivo, integrándose dentro de la Gestión Integrada de Plagas. De este modo, no solo se optimiza la producción, sino que se reduce la necesidad de intervenciones fitosanitarias.

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