El gusano cabezudo (Capnodis tenebrionis) es una de las principales plagas del almendro en numerosas zonas de Andalucía, especialmente en áreas de secano y en plantaciones sometidas a estrés hídrico. Las elevadas temperaturas registradas durante los meses estivales y la escasez de precipitaciones en muchas zonas productoras andaluzas han favorecido la actividad de los adultos y su permanencia en la parte aérea de los árboles, tal y como nos recuerdan desde la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF). Durante el final del verano y el inicio del otoño, antes de que los adultos busquen refugio para pasar el invierno, se presenta una oportunidad especialmente favorable para reducir sus poblaciones. Por ello, este periodo resulta clave para reforzar las actuaciones contempladas en la Gestión Integrada de Plagas (GIP).
Las medidas culturales continúan siendo la base del control de esta plaga. Entre las actuaciones recomendadas destacan:
- Mantener las parcelas en buenas condiciones de cultivo y evitar situaciones de estrés en los árboles.
- Realizar labores superficiales que dificulten la supervivencia de los adultos y eliminen posibles refugios.
- Retirar los árboles secos o gravemente afectados que puedan actuar como focos de infestación.
- Favorecer el vigor del cultivo mediante un manejo adecuado del riego y la fertilización, siempre que las condiciones de la explotación lo permitan.
- Prestar especial atención a las parcelas abandonadas próximas al cultivo, ya que pueden actuar como reservorio de la plaga.
Cuando sea necesario, y como complemento a las medidas culturales, puede recurrirse a otras estrategias de control dirigidas a los adultos presentes en la copa de los árboles.
En caso necesario se utilizarán los productos fitosanitarios autorizados para este uso, y registrados en el Registro de Productos Fitosanitarios del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
Tras las actuaciones realizadas, conviene mantener el seguimiento de las parcelas mediante la observación de adultos, la detección de daños en hojas y brotes, y la localización de árboles debilitados. La evaluación de los resultados obtenidos permitirá ajustar las medidas de control y mejorar la estrategia de gestión en futuras campañas.
Esta época del año ofrece una buena oportunidad para actuar sobre los adultos del gusano cabezudo y disminuir la presión de la plaga en la siguiente campaña, siempre dentro de un programa de Gestión Integrada de Plagas basado en la prevención, el seguimiento y la combinación de distintas medidas de control.
























