Situación actual de la mosca del olivo en las diferentes provincias andaluzas

El estado fenológico dominante, según explican desde la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF), en Córdoba y Málaga es «l1» (enero-amarilleo); en Granada, Jaén y Sevilla, se observan tanto el estado «l1» (envero-amarilleo) como el «l2» (envero-manchas rojas), mientras que en Cádiz y Huelva predomina una combinación de los estados «l2» (envero-manchas rojas) y «J1» (fruto maduro-pulpa blanca). El estado más avanzado, «J2» (fruto maduro-pulpa roja), se aprecia en algunas áreas de cultivo de la provincia de Cádiz.

La actividad de los adultos de la mosca del olivo (Bactrocera oleae), se está viendo favorecida por las condiciones meteorológicas que se vienen registrando, suaves temperaturas y aumento de la humedad ambiental, lo que está produciendo un aumento de su incidencia sobre los frutos.

Las últimas lluvias registradas han reducido el estrés hídrico que afecta al cultivo, lo que se refleja en un descenso de la cantidad de frutos arrugados. Este tipo de fruto es menos atractivo para la mosca del olivo, lo que disminuye su incidencia sobre ellos.

La curva de vuelo de adultos de esta plaga muestra un aumento generalizado en las capturas de los mosqueros MacPhail en todas las provincias, excepto en Málaga, donde los niveles se mantienen iguales a los de la semana pasada. Sobresalen los valores registrados en Cádiz, Granada y Jaén, con 8.60, 8 y 4.60 adultos por mosquero y día, respectivamente.

Asimismo, las capturas en las trampas cromotrópicas muestran un aumento generalizado en todas las provincias en comparación con la semana anterior. Por los índices obtenidos, destacan Cádiz, Córdoba y Jaén, con valores medios provinciales de 11.90, 8.71 y 8.40 adultos por trampa y día, respectivamente.

Por otra parte, la incidencia de este agente sobre los frutos continúa en aumento en todas las provincias. Según los valores obtenidos en los muestreos realizados, destacan las provincias de Cádiz, Córdoba y Málaga, con valores medios provinciales de 7.50%, 5.30% y 4.50% de picada total, respectivamente.

En cuanto a la viabilidad de esta picada, el porcentaje de frutos con picada viva ha aumentado con respecto a los registros de la semana pasada. Sobresalen las provincias de Granada y Jaén, con valores medios provinciales de 2.90% y 2.50% de picada viva, respectivamente. En el resto de las provincias, esta variable se mantiene por debajo del 2.40%.

 

Fitosanitarios

Los tratamientos han sido escasos, registrándose tratamientos terrestres, tanto totales como de parcheo, en las áreas de cultivo que superan el umbral de tratamiento en todas las provincias andaluzas.

Dada la situación ambiental actual, es necesario intensificar la supervisión del cultivo, especialmente en las variedades de mesa, que son más susceptibles a la plaga. Asimismo, es importante estar informado de que entre la fauna auxiliar que puede ejercer cierto control sobre el crecimiento poblacional de este agente se encuentran Pnigalio mediterraneus, Psittalia concolor, Eurytoma martellii, Cyrtoptyx latipes y Eupelmus urozonus.

Además, es importante aplicar diversas medidas preventivas para reducir el desarrollo de esta plaga. Entre ellas, favorecer la presencia de plantas como la olivarda (Dittrichia viscosa) o la alcaparrera (Capparis spinosa), que facilitan el establecimiento de parasitoides de la mosca del olivo. La presencia de setos en los límites de las parcelas también contribuye a la acción de los enemigos naturales autóctonos contra la mosca.

Otras medidas incluyen la labranza del suelo del olivar después de la recolección, con el fin de disminuir la población invernante, así como una recolección temprana para reducir al máximo los efectivos de la generación de otoño, que serán el origen de las poblaciones del año siguiente. Es fundamental controlar el exceso de abonado nitrogenado y de vegetación, ya que estos factores favorecen el desarrollo de la mosca, debido al microclima más fresco que se genera entre las ramas.

Asimismo, no debemos olvidar los medios biotecnológicos como el trampeo masivo y el método de atracción y muerte. Este consiste en colocar un número determinado de trampas por hectárea, con atrayentes para los adultos y, en algunos casos, con sustancias insecticidas, con el objetivo de reducir la población adulta. Existen diferentes modelos de trampas, y deben instalarse siguiendo las indicaciones del fabricante en cuanto a época, número y posición. Sin embargo, en áreas con alta incidencia de la plaga, este método no suele ser suficiente para evitar el daño por completo.

En aquellas zonas olivareras donde, debido a la actividad del insecto, se superen los umbrales de tratamiento establecidos, y tras haber implementado todas estas medidas, se recomienda el uso de materias activas autorizadas para el cultivo del olivo y el control de esta plaga. Es fundamental respetar siempre las recomendaciones de uso del fabricante y leer cuidadosamente la etiqueta del envase

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