Esta campaña ha venido marcada por dos periodos de siembra bien diferenciados, el primero entre finales de noviembre y principios de diciembre, y el segundo en la primera quincena de enero. Las siembras que no pudieron realizarse en esos momentos finalmente no se llevaron a cabo, destinándose esas superficies a otros cultivos, como el girasol. En consecuencia, en esta campaña se ha reducido considerablemente la superficie de cereal de invierno en relación a campañas anteriores. Actualmente, la mayor parte de los cereales, incluido el trigo duro, se sitúan en pleno ahijado, observándose ya el inicio del encañado e incluso el espigado en las parcelas más adelantadas, especialmente aquellas sembradas tempranamente o con mejores condiciones de drenaje. En términos generales, las parcelas más retrasadas se encuentran en fases iniciales. Esta situación hace necesario adaptar el manejo a las condiciones concretas de cada parcela.
En cuanto al cuidado del cultivo, continúan las labores de abonado y la aplicación de herbicidas. Sin embargo, el estado vegetativo y sanitario es muy dispar y, en general, el encharcamiento prolongado ha provocado problemas de asfixia radicular, así como retrasos en la realización de tratamientos.
La nascencia de malas hierbas está siendo elevada, favorecida por la humedad del suelo. Se observa una importante presencia de gramíneas como avena, vallico, phalaris y bromo, junto con especies de hoja ancha como amapola y centaurea. En esta situación, se recomienda la aplicación precoz de herbicidas en postemergencia, prestando especial atención a las parcelas de trigo duro, donde la competencia temprana puede afectar significativamente al rendimiento. Es muy importante seleccionar adecuadamente los productos en función de las especies presentes y alternarlos para evitar la aparición de resistencias. Siempre utilizando productos registrados y de uso autorizado en el Registro de Productos Fitosanitarios del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación para el cultivo.
No se detectan incidencias significativas de plagas, que se mantienen en niveles bajos sin superar los umbrales de tratamiento. No obstante, las condiciones de elevada humedad y temperaturas suaves están favoreciendo la aparición de enfermedades foliares. Destaca en trigo duro la presencia de septoria, así como helmintosporiosis, oídio y, de forma puntual, royas. Se recomienda mantener una vigilancia constante del cultivo y evaluar la necesidad de tratamientos fungicidas únicamente cuando se superen los umbrales establecidos, siguiendo criterios de gestión integrada de plagas. Asimismo, en esta campaña es importante señalar que, a diferencia de años anteriores, no se aprecian daños significativos de mosquito del trigo (Mayetiola destructor), lo que podría estar relacionado con las condiciones meteorológicas.
En general, la campaña presenta buenas perspectivas de producción.
Desde la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía – RAIF, se impulsa y se da divulgación a la Gestión Integrada de Plagas, así como a los beneficios de aplicar técnicas sostenibles basadas en sus principios. Para ello se elaboran y se publican vídeos divulgativos donde se muestran estas prácticas.























