La confusión sexual en viñedo como herramienta para la sanidad del cultivo

viñedosDesde hace ya algunos años, el control de plagas en los cultivos está experimentando una transformación profunda. Las exigencias del consumidor, cada vez más orientadas hacia productos sin residuos y obtenidos de forma respetuosa con el medio ambiente, están marcando el camino hacia nuevas estrategias de manejo. Según explican desde la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía, en este escenario, la agricultura se ve obligada a evolucionar, incorporando herramientas que permitan mantener la eficacia en el control sin comprometer la sostenibilidad. Dentro de este nuevo enfoque, la confusión sexual ha ido ganando protagonismo como alternativa al uso de insecticidas. Se trata de una técnica basada en el empleo de feromonas sexuales sintéticas, compuestos que los insectos utilizan de forma natural para comunicarse durante el apareamiento. Su alta especificidad, su seguridad tanto para el agricultor como para el entorno, y su eficacia a dosis muy bajas, la convierten en una herramienta especialmente interesante.

Tradicionalmente, esta técnica se ha aplicado sobre polillas, ya que son insectos que dependen en gran medida de estas señales químicas para localizarse y reproducirse. No obstante, en los últimos años se están desarrollando experiencias en otros grupos, como las cochinillas, lo que abre nuevas perspectivas y confirma el potencial de esta tecnología en el futuro. Hoy en día, la confusión sexual se utiliza con éxito en distintas plagas, entre ellas la polilla del manzano (Cydia pomonella), la polilla oriental del melocotonero (Grapholita molesta), la polilla del racimo (Lobesia botrana), el taladro del almendro (Anarsia lineatella), el barrenador del arroz (Chilo suppressalis), el taladro amarillo (Zeuzera pyrina) o la polilla de la col (Plutella xylostella). Además, comienzan a obtenerse resultados prometedores en especies como el melazo de la vid (Planococcus ficus) o el piojo rojo de California (Aonidiella aurantii).

Uno de los ejemplos más claros del éxito de esta técnica a nivel mundial es su aplicación frente a la polilla del racimo (Lobesia botrana). En España, aproximadamente un 10 % de la superficie de viñedo se maneja ya bajo este sistema, lo que ha permitido reducir de manera significativa el uso de insecticidas dirigidos a esta plaga. La polilla del racimo representa uno de los principales problemas fitosanitarios del viñedo. Sus larvas se alimentan de flores y, sobre todo, de los racimos, provocando daños directos que reducen la producción. Pero, además, estas heridas facilitan la entrada de patógenos como Botrytis cinerea, acelerando la podredumbre y comprometiendo seriamente la calidad de la uva y, en consecuencia, del vino.

El funcionamiento de la confusión sexual es, en esencia, sencillo pero muy eficaz. Consiste en liberar feromonas sintéticas en cantidad suficiente y durante el tiempo necesario para cubrir todo el periodo fenológico de la plaga. Esta liberación se realiza mediante difusores distribuidos por la parcela, generando una saturación de feromona que interfiere en el comportamiento de los insectos. Los machos, incapaces de localizar a las hembras, no logran aparearse, lo que se traduce en una reducción progresiva de la población. Este efecto puede producirse por dos vías: bien porque los machos son atraídos hacia los difusores en lugar de hacia las hembras (competitivo), o bien porque quedan completamente desorientados y pierden la capacidad de encontrar cualquier fuente de feromona (no competitivo). En ambos casos, el resultado es el mismo: sin apareamiento no hay descendencia, y la plaga disminuye generación tras generación. Al tratarse de una herramienta biotecnológica, su eficacia no depende únicamente del producto, sino también del manejo. En este sentido, los difusores juegan un papel fundamental. La mayoría funcionan mediante liberación pasiva, aunque en los últimos años están ganando terreno los sistemas activos o “sprayers”, que permiten una emisión más controlada.

La forma de aplicación varía según el cultivo y la plaga. En el caso de Lobesia botrana en viñedo hay una serie de principios básicos que conviene respetar. Los difusores deben colocarse antes del inicio del vuelo de los adultos, distribuidos de forma homogénea por toda la parcela y reforzando especialmente los bordes. Además, la carga debe ser suficiente para mantener la emisión activa hasta, al menos, quince días después del último vuelo.

Hay un aspecto clave que conviene no olvidar: la confusión sexual es una técnica de carácter colectivo. Su eficacia aumenta a medida que crece la superficie tratada, ya que se reduce la posibilidad de reinfestaciones desde parcelas cercanas. Por ello, la coordinación entre agricultores resulta fundamental. Igualmente, importante es conocer la presión de la plaga en la zona. Cuando la técnica funciona correctamente, lo habitual es no registrar capturas en las trampas dentro de la parcela. Sin embargo, esta ausencia de capturas no es suficiente para garantizar el control, por lo que es imprescindible complementar el seguimiento con observaciones directas en los racimos.

Para interpretar correctamente la evolución de la plaga, es recomendable disponer de una parcela de referencia fuera de la zona de confusión, donde sí se puedan registrar capturas. Esta parcela permite obtener la curva de vuelo de cada generación y sirve de guía para saber cuándo intensificar las observaciones en la zona tratada. De este modo, se puede evaluar tanto el nivel de plaga (porcentaje de racimos con presencia de huevos) como su intensidad (número de huevos por cada 100 racimos). Si se superan los umbrales establecidos —habitualmente un 5 % de racimos con puestas viables en segunda generación y en tercera generación—, se deben realizar intervenciones puntuales en las zonas afectadas. En aquellos casos en los que se implanta la técnica por primera vez y la presión de plaga es elevada, puede ser necesario recurrir inicialmente a algún tratamiento complementario con productos de síntesis química que reduzca la población. Una vez alcanzado un nivel bajo, la confusión sexual puede mantener el control por sí sola.

Cuando se obtienen buenos resultados de forma continuada, es frecuente que aparezca cierta relajación en el manejo. Se pierde la percepción del riesgo y, con ello, la rigurosidad en la aplicación. Este es uno de los principales factores que pueden comprometer la eficacia del sistema, especialmente si se rompe su carácter colectivo. Por último, no hay que olvidar que, como cualquier herramienta de protección fitosanitaria, los productos utilizados deben estar debidamente registrados y autorizados para su uso en cada cultivo y plaga. Registro de productos fitosanitarios. En definitiva, la confusión sexual representa una herramienta sólida, eficaz y alineada con las nuevas demandas de la agricultura actual. Su éxito no radica únicamente en la tecnología, sino en su correcta integración dentro de una estrategia de manejo bien planificada y sostenida en el tiempo.

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