La aplicación de productos fitosanitarios es una labor esencial para la protección de los cultivos, pero también exige prestar especial atención a la seguridad de las personas que los manipulan. Una correcta prevención de riesgos laborales comienza antes del tratamiento, mediante la lectura de la etiqueta, la revisión del equipo de aplicación y la utilización de los equipos de protección individual adecuados. También es fundamental respetar las condiciones meteorológicas, evitando tratamientos con viento, temperaturas extremas o riesgo de lluvia que puedan comprometer la eficacia y aumentar la exposición del aplicador. La formación y el cumplimiento de las normas de uso permiten reducir riesgos y mejorar la calidad de las intervenciones. Proteger el cultivo es importante, pero proteger la salud de quienes trabajan en él es siempre la primera prioridad
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