El control integrado de las chinches fitófagas del algodón debe basarse en la combinación de medidas preventivas, de seguimiento y de intervención, aplicando siempre el principio de reducir al mínimo el uso de productos fitosanitarios y priorizar otras actuaciones cuando sean suficientes. La primera medida, según explican desde la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF), consiste en realizar una vigilancia sistemática del cultivo mediante muestreos periódicos para detectar la presencia de las principales especies de chinches, especialmente Creontiades pallidus y Lygus gemellatus, que suelen aparecer a partir de julio procedentes de la vegetación espontánea o de cultivos vecinos. La observación continua permite conocer la evolución de las poblaciones y decidir si es necesario actuar o no.
Las principales medidas culturales para el control integrado de las chinches fitófagas del algodón se basan en reducir las fuentes de infestación y favorecer el equilibrio biológico del cultivo. Una de las actuaciones más importantes es el control de la vegetación espontánea presente en los márgenes de las parcelas y en las zonas próximas al cultivo, ya que especies como Creontiades pallidus y Lygus gemellatus suelen colonizar el algodón durante el verano procedentes de estas plantas hospedantes. Del mismo modo, es conveniente vigilar y gestionar adecuadamente los cultivos colindantes, puesto que las chinches pueden desplazarse desde parcelas vecinas hacia el algodón cuando encuentran condiciones favorables para su desarrollo.
También resulta recomendable eliminar o controlar determinadas plantas que actúan como reservorio de estas plagas. Destaca especialmente la importancia de las malvas como hospedantes de Oxycarenus spp. y de la alfalfa como refugio potencial para especies del género Lygus. La presencia de estas plantas en lindes, cunetas o parcelas próximas puede favorecer la multiplicación de las poblaciones y su posterior dispersión hacia el cultivo de algodón.
Otra medida fundamental dentro de la gestión integrada es la realización de muestreos periódicos para conocer la evolución de la plaga y detectar de forma temprana posibles incrementos poblacionales. Este seguimiento permite evaluar el riesgo real de daños y evita la aplicación de tratamientos innecesarios. Asimismo, es importante conservar la fauna auxiliar presente en el cultivo, especialmente los depredadores del género Orius, considerados los principales enemigos naturales de las chinches fitófagas en algodón. Para ello deben evitarse aplicaciones insecticidas injustificadas o el uso repetido de materias activas que puedan afectar negativamente a estos organismos beneficiosos.
Finalmente, la guía de Gestión Integrada del cultivo recomienda no realizar tratamientos preventivos sistemáticos y basar cualquier intervención en los resultados obtenidos durante el seguimiento de la parcela. Las actuaciones químicas únicamente se consideran justificadas cuando los muestreos indican que se han alcanzado los umbrales de intervención establecidos, situados entre 100.000 y 150.000 ninfas por hectárea, equivalentes aproximadamente a 10-15 ninfas por sábana de muestreo. De esta forma se minimiza el impacto ambiental de las intervenciones, se preserva la fauna auxiliar y se favorece un manejo más sostenible del cultivo del algodón.























