No realizar más tratamientos, sino realizarlos en el momento adecuado

En la gestión de plagas, una decisión precipitada puede generar costes innecesarios. Cuando una intervención se realiza sin que exista un riesgo real para el cultivo, pueden aparecer costes ocultos que pasan desapercibidos, tal y como nos recuerdan desde la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF). Además del gasto directo en producto, combustible y mano de obra, los tratamientos innecesarios pueden afectar a la fauna auxiliar que contribuye al control natural de las plagas, favoreciendo desequilibrios que obliguen a realizar nuevas intervenciones en el futuro. También incrementan el riesgo de aparición de resistencias y pueden reducir la sostenibilidad de la explotación. Por ello, la Gestión Integrada de Plagas promueve la toma de decisiones basada en el seguimiento del cultivo, los umbrales de tratamiento y la evaluación del riesgo real. En muchas ocasiones, la mejor decisión técnica y económica es continuar observando y esperar antes de intervenir.

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